Enrique Naya y Juan Carrero, las Costus, fueron los dueños del centro de reunión de la Movida Madrileña, se atrevieron a tratar temas como el juego, la defensa animal o el valle de muertos tras la Guerra Civil

María Martínez

Enrique Naya y Juan Carrero, las Costus, fueron unos artistas que llegaron a Madrid con la excusa de conocer el arte barroco, pero en realidad su necesidad era descubrir nuevos conceptos en cualquiera de los aspectos. Necesitaron salir de un Cádiz todavía sin desarrollar para encontrase con la transgresión de la capital. Todo ello, en una época convulsa que parecía llevar al descontrol. Desarrollaron una vida nocturna en la que al margen del panorama político y de las opiniones de la gente que todavía recordaba la España franquista, se arriesgaron a realizar arte kitsch, muy mal visto por la vanguardia de la época.  

La casa de la movida

La pareja recién llegada, jamás hubiera podido imaginar que su casa se convertiría en el primer epicentro de lo que posteriormente conocimos como la Movida madrileña. De amigo en amigo fueron ampliando el círculo hasta conseguir una mesa rodeada por artistas como Alaska, Miguel Ángel Arenas, Pedro Almodóvar, Guillermo Pérez Villalta, Carlos Berlanga, Tino Casal o Fabio McNamara. Y que allí se encontraran los iconos de la época hizo que ellos no se perdieran ninguna novedad, tanto positiva como negativa. 

Iban a los conciertos que daba su amiga Alaska, pasaban horas en el cine y vieron la fiesta que tan solo se realizaba a unos metros de su residencia. Pero también descubrieron muy de cerca las drogas. Tampoco debió ser fácil tener una casa abierta 24 horas o romper con el galerista Fernando Vijande, quien consiguió traer a Andy Warhol a la capital. 

El galerista Fernando Vijande posando junto a Andy Warhol

Detrás de sus obras no solo existía un concepto artístico, sino que llevaron a cabo una reivindicación de sus opiniones y de lo que ocurría a su alrededor hasta el final de sus días. Tras sus lienzos se escondían temas tan polémicos como la homosexualidad, el juego, la defensa animal o el valle de muertos tras la Guerra Civil. Estos ejemplos los podemos ver en las colecciones El Valle de los Caídos, Las Marinas, Chulos, o en su libro Enciclopedia Universal de la María.

Enfermedad

Tras una carrera desarrollada en su mayoría en Madrid, pero también marcada por sus estancias en Cádiz y México, las Costus fallecieron en 1989. Ambos fueron diagnosticados de sida en una época donde todavía existía un gran desconocimiento sobre la enfermedad. A Naya le afectó muy rápido y pronto se empezó a ver como su vida se apagaba. En el caso de Carrero, se encontraba bien. Pero justo un mes más tarde de la muerte de Enrique Naya, se suicidó.

Durante este periodo, a la enfermedad se sumó que el casero les quiso echar de la casa que tenían alquilada en Sitges cuando descubrió que habían contraído sida. Habían pagado la fianza y todas las mensualidades, por lo que le denunciaron y ganaron la primera demanda por discriminación por motivo del sida aconsejados por su abogada, Remedios Pascual. Además, durante este proceso recibieron el apoyo de Jordi Petit, un reconocido activista de los temas LGTB que movilizó la opinión pública de Cataluña a favor de ellos.

Es fácil encontrar artículos que hablan sobre ellos, pero siempre de manera muy superficial. Solo se comentan las reuniones en La Palma 14, el kitsch que realizaban o alguna de sus obras más importantes sin profundizar en la contextualización. En los libros ha ocurrido algo similar porque, aunque los comentarios artísticos recogidos fueran más precisos, solo les dedicaban un pequeño espacio. 

Desinterés

La única excepción bibliográfica es Costus: You are star. Pintura de corte kitsch en el Madrid de “La Movida” de Julio Pérez Manzanares, lo que se ha convertido en la mayor referencia sobre ellos. Incluso así, aparecen dificultades a la hora de conocer qué obras pertenecen a cada colección. Es decir, es sencillo encontrar los cuadros principales de cada serie, pero no lo es tanto descubrir todos los que la conforman. La única opción para acercarte a este objetivo es conseguir el catálogo Clausura a través de alguien que lo facilite de segunda mano. En este caso, será a un elevado precio.

Se puede pensar que ver al completo la producción que realizaron no es algo fácilmente accesible. Y a esta dificultad, se une que todavía no está recuperada su historia en su totalidad. Por tanto, la única opción para realizar un estudio en profundidad y aportar novedades son los testimonios cercanos o que las personas que adquirieron su obra estén dispuestas a enseñarla. 

Las Costus tuvieron que vivir un periodo del que no sacaron mucho beneficio a nivel de reconocimiento. En escasas aulas se habla sobre ellos y en muy pocas ocasiones encuentras a personas que conozcan algo de su historia. Parece que su papel ha quedado relegado y clausurado al momento histórico al que pertenecieron. Pero al igual que se comenta el mito de la Movida, hablemos de que gracias a Enrique y a Juan se dio un paso más en la liberación de una España con muchos conflictos por resolver. La frivolidad solo fue una tapadera para hablar de las grandes preocupaciones del momento con total humanidad y respeto.