Élite se despide en su tercera temporada con un final emocionante

Alba Blanco

En los momentos que vivimos, en los que debemos permanecer en casa, nada mejor que una serie para amenizar el tiempo. Élite regresó el pasado viernes a nuestras pantallas de Netflix y se despidió, en su tercera temporada, con un final, como poco apoteósico.

El regreso al colegio de las Encinas nunca había sido tan esperado. Tras una segunda temporada con pocas novedades, más allá de los nuevos personajes, quedaba más que claro que el final para Polo (Álvaro Rico) no iba a ser agradable. Todo comienza como acaba. De un modo amargo, pero esperanzador. De forma coherente.

La tercera temporada tiene un poco de todo: celos, traición, recuerdos, dolor y mucho desfase. Sin embargo, se ha caracterizado por la ausencia de algo esencial en la serie adolescente: el sexo. A diferencia de otras temporadas, este brilla por su ausencia. Pero lo cierto es que hay cosas más importantes que resaltar.

Los personajes se encuentran en un punto decisivo de sus vidas: el final de curso. Poco queda ya por vivir en el colegio antes de ir a la universidad. O al menos eso parecía. Pero los recuerdos y las cicatrices no dejan que estos sigan con su vida. Al menos, no como les gustaría. En esta tercera temporada, el espectador encontrará a personajes “duros” y “con fachada” mostrándose desnudos, tal y como son. Este es el caso de personajes como Guzmán, que si bien ya veíamos un cambio tras la muerte de su hermana Marina (María Pedraza), en esta temporada aprende la importancia de perdonar.

Élite: fotograma de la tercera temporada

Algo similar sucede con el personaje de Rebeca (La Rebe). Interpretado por una maravillosa Claudia Salas que logra que, un personaje recién sacado del horno (llegó nueva en la segunda temporada), cobre la misma importancia que los que llevan con nosotros desde el principio.

Esta temporada permite terminar de atar los hilos que mueven a cada personaje. Sus miedos, las razones por las que actúan, sus aciertos y errores. Permite terminar de enamorarse (un poco más) de esas relaciones que soportan todo, hasta el huracán más grande. Y sobre todo, permite cerrar el círculo que empezó en la primera temporada tras la muerte de Marina. Si quieres un buen thriller con drama, tramas adolescentes y mucho shippeo, Élite es tu serie para estos días.

Trailer de la tercera temporada