Se estrena en España ‘Hasta la montaña’, un drama bucólico sobre el simbolismo ecologista y anticapitalista del pastor.
El eco de la montaña
El perfil del rostro de un hombre se funde con el de las montañas. Es la ensoñación de un anhelo existencial, pero también el recuerdo de la relación ancestral entre el ser humano y la naturaleza.
Mathyas se refugia en Arlés, en la Francia mediterránea, lejos del ritmo acelerado y los problemas de ansiedad que le han provocado su Canadá natal y su trabajo en una agencia de publicidad.
Allí, las montañas opacan el eco de la vida que ha dejado atrás, incluidas su familia y sus amistades. Ha decidido seguir de manera radical la tendencia de reconectar con la naturaleza y volver al pueblo que tan de moda se puso tras la pandemia de Covid-19. No piensa volver. Ha decidido ser pastor.
Así comienza a formarse en el oficio, consultando libros sobre trashumancia, comprando útiles y conversando con la gente del pueblo que han hecho del oficio su vida entera. Mathyas llega cargado de buenas intenciones, pero con la torpeza de la intelectualidad de ciudad. Esa inocencia le jugará malas pasadas y tardará poco en darse cuenta de que la precariedad y la intolerancia afectan por igual —si no más— a los jóvenes de aquí y de su país de origen.
Hasta la montaña no cae en la romantización del campo ni del pastoreo. Por el contrario, refleja un oficio aún hoy dominado mayoritariamente por una masculinidad corta de miras, torpe y aprovechada. Este no es su único enemigo: la eterna búsqueda del equilibro entre respetar la naturaleza y poder subsistir —encarnada por el lobo—, el cambio climático que seca las tierras donde las ovejas pastan y la xenofobia y el racismo institucional contra la inmigración también componen este retrato aparentemente sencillo.
Esperanza bucólica y política
Adaptación libre de la novela autobiográfica del canadiense Mathyas Lefebure, Hasta la montaña tuvo su premiere internacional en el Festival internacional de cine de Toronto de 2024, donde ganó el premio a la mejor película canadiense. Su directora, la también canadiense Sophie Deraspe, es asidua de este festival, en el que ya ganó el mismo premio en 2019 por su película Antígona, un aclamado drama sobre una familia de refugiados que denuncia la violencia institucional y la opresión contra la inmigración en países occidentales.
Al igual que Kelly Reichardt en su última película The Mastermind y en toda su filmografía, Deraspe vuelve a sumergirse en un ambiente muy masculinizado que parece anclado en el tiempo y en el que apenas se perciben los cambios sociales de las últimas décadas. Mathyas aprende de la humildad y la resistencia de la clase trabajadora y la gente del campo, pero al mismo tiempo, desafía todos los prejuicios, la crudeza y la crueldad a través de una vulnerabilidad asumida que se opone a la que los pastores ocultan con soberbia y violencia.
“Si el mundo tiene que venirse abajo, la economía o el clima, quién sabe qué será primero. Prefiero ser pastor y no haber participado demasiado en ello”, dice el protagonista al principio de la película. Lejos del individualismo y la rendición que parece encarnar esta frase, los personajes logran construir una comunidad de apoyo. Es precisamente esto lo que hace de Hasta la montaña una película con un mensaje optimista y político que responde contundente a la polémica actual sobre si los artistas y el cine deberían ser apolíticos. Y Deraspe logra esto con iluminación y música de telefilm que, aunque a veces pecan de ñoños, muy inteligentemente la vuelven accesible para distintos públicos.
“Quizás solo fue una ensoñación”
En uno de los planos de la película, el movimiento de las ovejas cruzando un puente se superpone al flujo de los vehículos que circulan bajo ellas. Resulta cada vez más difícil imaginar el equilibro entre estas dos realidades. Sin embargo, Deraspe plantea la convivencia con la naturaleza como una alternativa aún posible.
Y da gusto encontrar una película tan aparentemente sencilla, bella, humana y al mismo tiempo política y consciente de su contexto. Hasta la montaña abre la puerta a la ensoñación y, por tanto, a la esperanza de otra realidad que tan difícil es de encontrar actualmente.
Así, nos recuerda no solo que toda decisión es política. También que solo la unión nos salvará.
Estreno en cines el viernes 27 de febrero.