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La arquitecta, profesora y directora Reyes Gallegos presenta con ‘Ellas en la ciudad’ una cara invisibilizada en la construcción de los barrios obreros en grandes ciudades. Su documental se centra en las historias de varias mujeres de tres barrios de Sevilla, pero sus testimonios particulares resuenan por todo el país con movimientos urbanos encabezados por otras mujeres de esta misma generación.
Ellas fueron las primeras en llegar a una jungla de hormigón que fue planteada para dar techo a la clase trabajadora, aunque no estaba realmente pensada para ser habitada. Una ciudad ideada desde muy lejos de donde se construirían los bloques, sin tener en cuenta a las personas que vivirían en ella. Con el supermercado, hospital o colegio más cercano a varios kilómetros de distancia, fue labor de estas mujeres crear barrio y luchar por conseguir unas condiciones de vida digna en sus nuevos hogares.
El documental explora esta etapa crucial en el desarrollo de Sevilla desde el barrio, escuchando los testimonios de las que tuvieron que salir a las calles a exigir lo que a día de hoy tenemos totalmente normalizado.
Para comenzar, me gustaría poder ahondar un poco en lo que realmente significa ‘Ellas en la ciudad’. ¿Cuál dirías qué es la historia que cuentas en esta película? ¿Qué es para ti Ellas en la Ciudad?
Para mí, es hacer justicia con toda una generación de mujeres e interpelar a la que viene. Recuperar una memoria y una parte importante de la historia de nuestras ciudades desde una perspectiva que no se ha registrado en ningún libro. Ni de historia ni de urbanismo. Es darle a la mujer el papel que le corresponde en la ciudad. Y preguntarnos qué hacer para que no haya desequilibrios por el hecho de vivir en un determinado barrio y ser mujer. Siempre pienso lo injusto que es no tener las mismas oportunidades porque te haya tocado nacer en un sitio u otro, incluso dentro de una misma ciudad. Y sufro mucho cuando compruebo de cerca que los poderes decisorios (que todavía hoy es un sector muy masculinizado) siguen cometiendo errores desde los despachos por no acercarse a la realidad o por tener unas prioridades capitalistas.
Ellas en la Ciudad pretende poner en el centro del urbanismo la vida que acontece; lo importante. Contar que un barrio no son sus edificios, sino lo que construyen las personas que habitan.
Para mí el documental es preguntarnos por qué las ciudades son como son. En qué nos hemos equivocado y qué podemos hacer a partir de ahora, si algo ha cambiado en los modelos de planificación y decisión, y si vivimos en base a nuestros deseos o los que nos imponen.
¿De dónde nace esta película? ¿Qué fue lo que te hizo querer contar esta historia?
Es difícil situar un momento concreto. Desde que empecé a estudiar Arquitectura, quise hacer la especialidad de urbanismo por las connotaciones sociales y políticas que tiene.
Ser madre me hizo ver la ciudad desde una perspectiva más inclusiva, al ver las dificultades de llevar un carrito por aceras estrechas, calles sin sombra y sin fuentes, parques o bancos para mí o para los bebés, acceso al transporte público, etc. Me di cuenta de que se habían planificado las ciudades de espalda a las personas, y de lo excluyente que es la doble combinación, mujer y periferia.
Quizá por eso en la investigación que estaba realizando y que cuento al principio del documental, puse el foco en esta generación de mujeres. Ellas eran un indicador urbano en accesibilidad, proximidad y uso de lo público, a la vez que sostenían la vida cotidiana de la ciudad. Digamos que todos esos ingredientes ya estaban ahí. Pero cuando empecé a conocerlas a ellas, y empezaron a contarme el papel tan relevante que habían tenido en las luchas y transformación de sus barrios, vi la necesidad de mostrar esta historia velada de nuestras ciudades, que no vamos a encontrar en ningún libro ni en los registros oficiales. Lanzarme al documental fue inevitable al escuchar sus testimonios con esa fuerza y esa verdad. Vi necesario darles voz a ellas.
Para muchos, gracias a este documental será la primera vez que oigan algo sobre la lucha de esta generación. En tu caso ¿Cuál fue tu primera toma de contacto con el tema?
Yo sabía de las luchas vecinales, pero no que las hubieran liderado ellas. Fueron ellas mismas quienes me lo contaron para mi sorpresa. Fue entonces cuando tuve la necesidad de hablar de la historia de los barrios desde esta perspectiva y hacer la película.
A la hora de rodar el documental ¿conocías previamente a sus protagonistas? ¿Cómo fue
trabajar con ellas, antes y durante el rodaje?
Las conocí poco a poco durante las distintas exposiciones de la serie de fotografía que llevé por los centros cívicos de los barrios. En el documental salen numerosas mujeres, pero en todo el proceso he conocido a muchas más. Al inicio no entendían por qué me creaban tanto interés. Pero cuando les explicaba, les venían las ganas de contar, de abrir la “caja de pandora”. Han sido todas muy generosas y colaboradoras. Trabajar con ellas ha sido un gustazo. No faltaban a una cita, llegaban súper puntuales y con una actitud vital que deberíamos anotar los/las de nuestra generación.
He visto muchas reseñas en redes como letterboxd de gente que desconocía por completo la labor que estas mujeres se propusieron y desempeñaron para dar vida y personalidad a sus barrios, incluso de vecinos de los mismos barrios que aparecen en el documental. ¿Por qué crees que se ha invisibilizado la figura de la mujer en este aspecto?
El por qué teniendo las mujeres este papel tan necesario han estado tan invisibilizadas lo cuenta Nati muy bien en el documental cuando dice “siempre estuvimos ahí, pero no en la primera línea de la pancarta”. No sólo al antiguo régimen le interesó dejarlas relegadas al papel de amas de casa y al margen de toda decisión pública, sino que a los que tomaron puestos políticos con la “llegada de la democracia” tampoco les interesó terminar con el machismo, no reconociéndoles su papel en las luchas. “Desde Jesucristo siempre hemos sido papel secundario”, dice Julia, una mujer que entregó su juventud a las movilizaciones democráticas y feministas.
Esto no ha cambiado tanto. Aún hoy somos muy pocas mujeres urbanistas las que ejercemos como tales. Probablemente ninguna en España se libra del techo de cristal tan masculinizado que es el que termina tomando las decisiones y gestionando las ciudades.
¿Qué nos aporta fundamentalmente los testimonios de mujeres como Juana, Toñi o Victoria?
Por una parte me interesaba mostrar a unas protagonistas muy alejadas del estereotipo de mujer mayor, periférica y andaluza. Por otra, me fascinan ellas, su fuerza, su actitud, su claridad a la hora de exponer sus testimonios, sin titubeos. Y la manera que tienen de transitar las dificultades: sin rencor, ni victimismos ni lamentos. Son un poder transformador desde la inteligencia, el humor, los vínculos afectivos, la sororidad, la intuición y la necesidad, hacia ellas y hacia los otros.
Este documental funciona perfectamente como documento histórico al recoger unos testimonios tan importantes (y desconocidos) como los de sus protagonistas. Sin embargo, el visionado también da pie a conversaciones más actuales en torno al tema de la vivienda. Asuntos como la gentrificación y la hostilidad de la ciudad que crece cada vez más al estar desapareciendo en muchos barrios el sentimiento de comunidad. ¿Cuál es el peligro de que esto esté ocurriendo? ¿Qué crees que puede enseñarnos la experiencia de estas mujeres para frenar esta situación?
Pienso que es urgente reconectar con la gente joven y evitar comportamientos cada vez más individualistas, que llevan a repetir patrones de idealización en los modos de vida y decepciones futuras(nuevos desarrollos -que vuelven a arrasar el territorio- en áreas donde no hay ninguna relación de vínculo o afecto, hipotecas descomunales, pisos minúsculos, desplazamientos a diario en coche…).
La vocación última del documental es precisamente ésa, la de hacer un ejercicio sobre la memoria de las ciudades para interpelar a las nuevas generaciones y preguntarles/nos hacia dónde queremos ir. Y lo que más urge, conservar el patrimonio inmaterial y la identidad de los lugares lo contrario a lo que está provocando el turismo de masas y la especulación urbanística. Habría que pararse a rescatar la memoria del territorio, permeabilizar las zonas que hemos urbanizado, devolver el agua a su ciclo natural, proteger suelos inundables, conservar el patrimonio (material e inmaterial), etc.
¿Qué podemos hacer como sociedad para cambiar esto?
Desgraciadamente la planificación urbanística en la actualidad va de la mano del sistema capitalista. Las dinámicas urbanas contemporáneas (la especulación de la vivienda, la gentrificación o turistificación) las imponen las grandes corporaciones y los poderes políticos. Sin embargo, hemos comprobado en la pandemia o durante el reciente apagón la importancia del sostenimiento de la vida desde lo micro. Para mí, el diseño futuro se impondría si hubiese una participación activa desde los entornos más cercanos que deciden y definen dónde y cómo vivimos. Quizá, actuando desde lo más cotidiano (qué y dónde consumimos, cómo nos desplazamos, cómo vivimos o cómo nos relacionamos), y exigiendo fórmulas de participación activa (como referéndums). Sin duda podríamos influir sobre el diseño de la ciudad en mayor medida de lo que imaginamos.
“Ellas en la ciudad” ya está disponible en Movistar+