Alba Blanco

Diario de un cinéfilo…

Hacía muchísimo tiempo que no veía una película tan cruda. Y es que si se puede definir con un adjetivo a “To the bone” (Hasta los huesos) sería ese, cruda. Aunque también sincera, leal, necesaria y estridente. Cualquiera que vea este film entenderá por qué la designo con estos vocablos.

Lejos de toda intención de spoiler, diré que “Hasta los huesos” no es solo una película que habla, abiertamente y sin tapujos, de la anorexia. También es una película que habla de la vida. Sus impactantes imágenes, así como las interpretaciones de sus personajes (sin duda es destacable el asombroso papel de su protagonista, que corre a cargo de una grandiosa y madura Lilly Collins), hacen que esta película parezca un documental más que un film enmarcado en el género narrativo de drama.

Una vez escuché que para afrontar un problema es necesario tenerlo de frente, mirarlo a los ojos durante unos segundos y decirle: sé que no vas a marcharte de aquí, sé que vas a continuar estando, por lo tanto, no pienso eliminarte sin más, pienso pasarte por encima, pisotearte si hace falta, y una vez que haya acabado contigo, salir triunfante por la puerta grande.

Supongo que eso es lo que terminan por hacer los personajes de esta película. Al fin y al cabo, el final alternativo facilita al espectador elegir su final (y a mi a no hacer demasiado spoiler a los lectores).

No obstante, hay algo prácticamente innegable, este film no habla de como alcanzar la meta (superar la anorexia), sino de como recorrer ese camino para poder llegar a la meta: Aceptar el problema, valorar la vida, hacer el esfuerzo de querer avanzar, escuchar a los de tu alrededor…

Esto Lily Collins ha sabido hacerlo muy bien. Obviando (ya que es lo más notable a los ojos) su deplorable estado físico, que va modificándose con gran maestría y realismo a lo largo de la película, no cabe duda, que, el factor psicológico supone todo para una persona que sufre trastornos de alimentación.

Creo que es importante que el cine, ya no solo como arte, sino como medio de comunicación, conciencie al público de historias como estas. Posiblemente muchos de los futuros espectadores no estén preparados para ver las imágenes de este film, ya que algunas son realmente reales (al menos así lo parecen en la pantalla). No obstante, conocer esta enfermedad, que tanto anida en nuestra sociedad y que es, sin duda alguna, producto de la misma, es necesario para poder combatirla. Y es que la anorexia es una lucha colectiva: de la persona que lo sufre, de sus familiares y allegados, de los médicos que ayudan en el proceso, de los psicólogos…

“Hasta los huesos” no solo retrata con maestría este trastorno, sino que también consigue que el espectador se de cuenta del gran valor que tiene un solo plato de comida, una respiración, el tacto de la piel contra la piel, el sentido de la vida, en definitiva.

Han sido, son y (por desgracia) serán muchos y muchas los que caigan debido a esta enfermedad. No obstante, es importante que todos nos mantengamos unidos y unidas y tengamos consciencia de que unidos y con la vista al futuro (y al presente) siempre se consigue encontrar el regreso a casa. A esa casa que en esta película llaman vida, a ese vida, que es la nuestra. Y que es la única que tenemos.

Aprovechemos este regalo que tenemos, que lo ofertan poco… Y vale mucho.