Benito Zambrano hace de ‘La voz dormida’ una película cargada de verdad y mensaje

MARTA GARCÍA-NÚÑEZ NIETO-MÁRQUEZ

Dolor, sufrimiento, sueños rotos o pérdidas irreparables. Estos son solo algunos de los sentimientos que cualquier espectador vaticina que va a experimentar cuando ve una película sobre la posguerra española. Sobre todo aquellos que tienen experiencia en el género, conocedores de que el humor de Cuerda y Berlanga está por desgracia demasiado enterrado. Pero ‘La voz dormida’ consigue lo difícil y da la vuelta a estos clichés, haciéndola justa merecedora de los tres premios Goya que ganó en 2012.

Basada en la novela de mismo nombre de Dulce Chacón, la película cuenta la historia de Pepita (María León) que, dos años después de terminar la guerra, llega desde su Córdoba natal a Madrid. Allí acude para visitar y ayudar a su hermana Tensi (Inma Cuesta), que está embarazada y en la cárcel por el delito de pertenecer al bando republicano. La esperanza y lucha de Pepita harán el resto.

Reparto y director de ‘La voz dormida’ en el Festival de San Sebastián / Carlos Álvarez

Se trata por tanto de una historia que Benito Zambrano dirige con maestría. Algo realmente complicado tratándose de un tema tan manido en la cinematografía nacional. Esto lo consigue a través de la introducción de elementos como la verdad, la esperanza y la belleza. Sentimientos que están presentes en un guion que te traslada a la calle de cualquier pueblo o ciudad, alejándose de discursos y tecnicismos. Así consigue enganchar al espectador, que ve en las protagonistas a las abuelas que cuentan sus historias de la guerra con una naturalidad que sobrecoge por dentro.

También el guion, constante en su maravillosa labor de priorizar el mensaje, remarca la importancia del perdón, del respeto y de no olvidar. Una idea necesaria a día de hoy que, como el buen vino, va ganando valor con el paso de los años. Quizá por ello el director la repite en ‘Intemperie’, ambientada también en la posguerra.

Sin embargo, parte de la grandeza de ‘La voz dormida’ son sus personajes, poseedores de un carisma fruto de la forma en la que el director los mira. Pero, sobre todo, consecuencia de unas interpretaciones únicas cargadas de talento, grandeza, verdad y humanidad; de esas que cuesta encontrar y olvidar. Tal es así que, sin ellas, la película perdería parte de su encanto. Porque las actrices hacen suyo el guion, los personajes y la historia, hasta el punto de plantearte si son hermanas de verdad y han vivido la trama en otra vida.

Inma Cuesta y María León / Sensacine.com

María León consigue hacer justicia a Pepita dando vida a un personaje que nunca deja de lado la esperanza. Una interpretación llena de coraje, valentía y verdad que sabe mezclar a la perfección el drama con el humor, consiguiendo la difícil tarea de que el espectador se ría entre lágrimas de pena. Una serie de elementos tan complicados de combinar por todo lo que significan, que hacen que León mereciera más que el galardón a mejor actriz de reparto. Por su parte, Inma Cuesta tampoco se queda atrás, impregnando a Tensi de ese mismo carisma lleno de rabia, amor y orgullo. La actriz no ganó el Goya, pero sí una interpretación única al nivel del excelente papel que hace en ‘La novia’.

Unas actuaciones que no desmerecen a las del resto del reparto, como es el caso de Ana Wagener. Una actriz que nunca defrauda y que representa a la tan necesaria figura del sentido común, que antepone la humanidad a la ideología. En definitiva, justa ganadora del Goya que se llevó a casa.  

Unas actrices que junto al guion, hacen un homenaje necesario y poco frecuente a las mujeres que también vivieron ese momento histórico. Unas mujeres valientes y llenas de coraje que fueron protagonistas y, sobre todo, un espejo en el que mirarse. Por eso llama la atención la escasa frecuencia de estas historias en la cinematografía nacional. Porque ‘La voz dormida’ parece ese diamante carísimo expuesto en mitad de la sala de un museo.

En este punto no hay que olvidarse de la ‘Nana de la hierbabuena’, tema compuesto por Carmen Agredano y ganador del Goya a mejor canción original. Una obra clave en la película, porque cuando se escucha en la voz de Inma Cuesta, agarra al espectador, le abstrae de todo y le hace caer en su emoción y significado. Una nana que, además, supone un lazo de unión irrompible entre los personajes.

En definitiva, ‘La voz dormida’ es bella y sobrecogedora. Una película que se basa en el importante mensaje de que, lo que debe quedar de la guerra, es la verdad y la esperanza de volver a ser felices todos juntos en paz; con perdón, pero sin olvido.