El final de la trilogía vuelve a tropezar con los mismos problemas que arrastraba desde el inicio.
Cuando se anunció que ‘Strangers’ tendría una nueva trilogía dirigida por Renny Harlin, la idea sonaba, al menos sobre el papel, interesante. El problema es que después de tres películas, la sensación que deja ‘Strangers: Capítulo Final’ es exactamente la misma que ya dejaban las dos anteriores: nadie parecía tener demasiado claro por qué era necesario volver a esta saga.
Si en la primera entrega ya comentaba que el reinicio parecía existir únicamente porque Hollywood no puede dejar una franquicia tranquila, esta tercera parte termina confirmándolo. ‘Capítulo Final’ intenta cerrar la historia de Maya, la protagonista interpretada por Madelaine Petsch, apostando por explicar más cosas sobre los asesinos y dando un enfoque más psicológico al trauma y a la supervivencia. El problema es que cuanto más intenta explicar, menos interesante se vuelve. Precisamente el terror de ‘Strangers’ siempre funcionó porque los asesinos eran inexplicables, incómodos y completamente aleatorios. Aquí, en cambio, todo parece demasiado mascado y mucho menos inquietante.
La película continúa justo después de la segunda parte y vuelve a mover a Maya entre persecuciones, personajes extraños y decisiones absurdas. El guion intenta construir una especie de enfrentamiento final “emocional”, pero nunca consigue que importe realmente nada de lo que ocurre. Hay escenas que parecen diseñadas únicamente para alargar el metraje y otras que directamente rozan el ridículo involuntario. La tensión, que debería ser el corazón de una saga como esta, aparece a cuentagotas.
Y es una pena, porque visualmente la película tampoco está especialmente mal. Harlin sabe mover la cámara y algunas secuencias tienen cierta atmósfera, especialmente durante los primeros minutos. Incluso hay un par de escenas violentas bastante salvajes que recuerdan ligeramente al tono incómodo del original de 2008. Pero duran poco. Muy poco. En cuanto la película empieza a explicar quiénes son los asesinos o intenta darle profundidad a personajes que apenas han sido desarrollados en tres películas, todo se viene abajo.
Madelaine Petsch, lo mejor de la película
Madelaine Petsch probablemente sea lo único consistente de toda la trilogía. Hace lo que puede con un material bastante flojo y consigue transmitir agotamiento y paranoia en varios momentos. Pero ni siquiera ella puede salvar un guion que parece escrito sobre la marcha. De hecho, muchas críticas han coincidido en algo bastante evidente: esta trilogía jamás entendió qué hacía funcionar a la original.
Porque el problema nunca fue actualizar ‘Strangers’. El problema fue convertir una historia simple, seca y desagradable en una especie de universo expandido donde todo necesita explicación. Y el terror pierde fuerza justo en ese momento.
Al final, ‘Strangers: Capítulo Final’ no cierra una gran trilogía. Simplemente pone fin a un reinicio que probablemente nadie recordará dentro de unos años. Y sinceramente, quizá sea lo mejor para todos.