La nueva película de A24 llegará a los cines españoles el próximo 29 de mayo, un mes después de EE.UU.
Hay películas que intentan incomodar al espectador y luego está The Drama. La nueva película de Kristoffer Borgli, director de Dream Scenario, llega con pinta de comedia romántica indie de A24, pero tarda muy poco en dejar claro que aquí la intención es otra muy distinta: hacer que el espectador se retuerza constantemente en la butaca. Y lo consigue.
La película sigue a Emma y Charlie, interpretados por Zendaya y Robert Pattinson, una pareja aparentemente perfecta que está a pocos días de casarse. Todo cambia durante una cena con amigos cuando surge el típico juego incómodo de “contar lo peor que has hecho en tu vida”. A partir de ahí, The Drama se convierte en una especie de descenso incómodo, raro y bastante perturbador sobre el amor, la culpa y hasta qué punto realmente conocemos a la persona con la que compartimos la vida.
El gran problema —o quizá el gran acierto, dependiendo de quién la vea— es que Borgli nunca intenta que el espectador se sienta cómodo. La película juega constantemente con el humor incómodo, el surrealismo y conversaciones que parecen diseñadas específicamente para generar ansiedad. Hay momentos donde funciona increíblemente bien y otros donde parece que la película simplemente quiere provocar por provocar. Y sinceramente, entiendo perfectamente que haya gente que salga odiándola.
Lo que sí funciona casi siempre son sus protagonistas. Robert Pattinson vuelve a demostrar que probablemente nadie interpreta mejor a hombres emocionalmente rotos, raros y ligeramente patéticos que él. Tiene escenas realmente incómodas donde consigue mezclar ternura, incomodidad y vergüenza ajena al mismo tiempo. Zendaya, por su parte, carga con el personaje más complicado de toda la película y probablemente entrega una de las interpretaciones más arriesgadas de su carrera. Aunque el guion a veces no termine de desarrollar todo lo que plantea alrededor de Emma, ella consigue que el personaje nunca se sienta completamente vacío.
Un quiero y no puedo
El problema aparece cuando la película intenta profundizar en temas muy delicados y da la sensación de quedarse a medio camino. Borgli plantea debates sobre empatía, moralidad o el derecho a ser perdonado por pensamientos horribles, pero en ocasiones parece más interesado en el shock que en realmente explorar esas ideas. De hecho, gran parte de la polémica alrededor de la película viene precisamente por cómo utiliza ciertos temas extremadamente sensibles como elemento sorpresa dentro de la trama.
Aun así, The Drama tiene algo que muchas películas actuales no consiguen: personalidad. Puede gustar o no, pero es imposible verla y no pensar en ella después. Hay escenas incómodas que se quedan dando vueltas en la cabeza durante días y una sensación constante de tensión que hace que incluso los momentos aparentemente normales parezcan raros.
Quizá no sea la gran obra maestra que algunos están vendiendo, pero tampoco el desastre pretencioso que otros describen. The Drama es, básicamente, exactamente lo que promete su título: una película incómoda, exagerada, caótica y emocionalmente agotadora. Y probablemente por eso tanta gente está hablando de ella.