El nuevo Reggaeton Morado: las chicas mandan

Alba Blanco

Con 52 K de visualizaciones, el pasado 6 de abril, Aitana Ocaña y Ana Guerra de OT nos hacían vibrar y bailar con el videoclip de “Lo malo”.

Ya no quiero rosas,

Soy el león que se comió las mariposas

Yo decido el cuándo, el dónde y con quién

“LO MALO” – AITANA WAR

Un poco antes, el 8 de marzo, en la gran huelga feminista que hubo a nivel global y que inundó (Entre otras ciudades) las calles de Madrid, se repetían las pancartas con estos mensajes que expira esta canción de reggaetón tan (por qué no decirlo) feminista.

Y es que el reggaetón ha estado demasiado monopolizado por los hombres durante mucho tiempo. Y si a eso le añades a que muchos (aunque no todos) tienden a sexualizar la figura de la mujer, el panorama musical de este género se complica aún más para nosotras.

Ana Guerra dejó caer el otro día en una entrevista que, seguramente, si Maluma le pidiera hacer una cover tendría que pensárselo. Y esto no resulta tan raro teniendo en cuenta la polémica que han tenido algunas de sus canciones como “4 babys”…

Por el contrario, Juan Magán tiene un estilo algo distinto al de Maluma a la hora de componer. O al menos eso debe pensar Ana Guerra, y es que, el pasado 6 de julio salió a la luz el videoclip de “Ni la hora”, interpretado por Juan Magan y nuestra canaria favorita de OT.

Esta canción, que ya ha sido definida por muchxs como “altamente feminista”, habla de una ruptura, de una relación que ha acabado ya, en la que la chica (interpretada por la misma Ana Guerra) muestra su rechazo por aquella relación y grita lo libre que es, lo feliz que se siente sola, lo bien que le va, como no es controlada por nadie y como “aunque me lo pidas ya no te doy ni la hora”.

Puede que sea verdad y el reggaetón esté empezando a cambiar. Ojalá en unos años este género sea visto como cualquier otro género musical, como una forma de expresar sentimientos, emociones y estados de ánimo sin necesidad de tener que denigrar a ese género que, por mucho que quieran callar, ya está más dispuesto que nunca a gritar: Por qué nosotras decidimos el cuándo, el dónde y el con quién.

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