El nuevo disco de la artista es una oda al amor propio

Hilario Martínez

Toda la vida nos han contado que cualquier camino lleva a Roma. Sin embargo, un disco breve en cuanto a duración pero denso en experiencias viene a simbolizar justo lo contrario. Por tanto, Roma ya no es hogar para Bely Basarte. Ahora, la artista toma una senda alternativa que se alimenta de conformismo del bueno. Es decir, de amor propio.

A lo largo de los once temas que componen esta propuesta de la madrileña, la aceptación de la soledad se convierte en la protagonista. Con dos interludios que homenajean el sonido general del proyecto, Bely Basarte fortalece la cohesión del mismo. Frases que se cantarán más adelante y mensajes de voz que transportan al oyente a esa situación que provocó El camino que no me llevó a Roma son la clave para conseguir que el concepto arraigue.

Poesía y lecciones

A decir verdad, el público está ante un trabajo conceptual que narra la evolución de todo amor intenso pero destinado al fracaso. Roma es el pistoletazo de salida perfecto que conecta con los matices de su anterior trabajo. Desde ahí, todo empieza a volverse gris. La decepción de I love you, la resignación de Me va a doler (que además es el mejor tema de todo el álbum) o el matiz de olvido en Flores y vino son solo pinceladas de todas las sensaciones que se encuentran detrás de este trabajo discográfico.

Poniendo la mirada en el resto de cortes, la mano de Andrés Suárez se nota desde el primer segundo en Sin venganza. De todos modos, Bely consigue aportarle ese toque dulzón que salpica su voz. Siempre será esa artista que, entre azúcar y susurros, podrá mandarte literalmente a la mierda. Y eso, al final, es malicia inteligente y un sello inconfundible en su música. Espiral es el secreto a voces que avanza al oyente que la historia no puede acabar bien. En la voz editada hay toques de bad guy de Billie Eilish con la clara intención de aportar oscuridad y magnetismo. Las influencias de Bely están siempre bastante claras y al descubierto. Su honestidad es sinónimo de respeto y buen gusto.

Un juego de azar

Finalmente, la artista cierra su disco con San Pedro. Después de todo, Roma ya no es hogar para Bely Basarte. No hay espacio para mariposas, cosquilleos y caricias entre las sábanas. El amor también madura, como lo hace el buen vino. Aunque, a diferencia del vino, el amor puede empeorar con el tiempo. El camino que no me llevó a Roma es la decepción de una artista que descubre que las relaciones son un juego de azar. Esta es la historia de cómo Bely Basarte se queda, a pesar de todo (y de todos), con Bely Basarte.

Nota final para El camino que no me llevó a Roma de Bely Basarte: 70/100

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