La estadounidense lanza folklore, un disco concebido durante el confinamiento

Hilario Martínez

Siempre se ha dicho que Taylor Swift es la industria musical y, en cierta manera, a la frase no le falta razón. Del country al pop parecía haber un paso cuando lanzó 1989. La estadounidense siempre ha demostrado unas habilidades como compositora que van más allá de estilos y géneros musicales. Ahora, Taylor Swift roza lo alternativo con folklore. A decir verdad, este es su disco más difícil y una tímida vuelta al country. Cargado de baladas y ritmos pausados, es un punto y aparte en su discografía.

Dar al play, cuando se trata de folklore, es un ejercicio sorprendente. The 1 es el inicio elegido por Swift y, de primeras, parece que la artista decide empezar con una canción suave. Sin embargo, la realidad es que no hay momentos de explosión o euforia en el disco. folklore es linealidad en su estado más puro. Las primeras escuchas son difíciles porque cuesta diferenciar estribillos e incluso canciones. La verdadera magia reside, una vez más, en las letras. De entre todos los cortes destacan: the 1, august, cardigan, exile junto a Bon Iver y my tears ricochet.

Un álbum conceptual

Para su octava propuesta, la estadounidense ha elegido la conceptualización como clave. Una historia de amor y de engaño en la que hay un triángulo amoroso cantado desde las 3 perspectivas en temas diferentes (cardigan, illicit affairs y betty). La conexión entre las letras de los cortes es clave y deja claro que su música va mucho más allá del consumo rápido. Taylor Swift vuelve una vez más para demostrar que, incluso en su momento más independiente, ella es la industria musical de principio a fin.

El primer single, cardigan, cuyo videoclip salió a la vez que el disco, es una caricia a piano. No habrá hits en folklore y precisamente ahí reside la clave: Swift ha venido para consagrarse como artista y no para dominar los charts. Por primera vez, ha demostrado estar completamente despreocupada por el éxito de sus sencillos. Eso es madurez artística. Es, al fin y al cabo, dejar de poner su creatividad al servicio del dinero. Taylor Swift roza lo alternativo con folklore. La compositora llega de nuevo para ser una bofetada de aire fresco en un momento en el que, lo mejor, no es bailar sino quedarse en casa. folklore será el abrazo perfecto para estos difíciles meses de invierno que están por llegar.

Nota final para folklore de Taylor Swift: 92/100

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