Se debe aprender la distinción entre alguien otaku y una persona que ve y le gusta el anime

En esta generación se está difuminando la línea entre las personas que disfrutan de los mal llamados ¨dibujitos animados japoneses¨ y los otakus – personas obsesionadas con la cultura japonesa o ciertas partes de la misma-. Es cierto que al ser otaku verás anime, pero ver anime no te convierte en otaku.

Usamos de forma incorrecta la palabra otaku dado que solemos apropiar este concepto a jóvenes que suelen ir al Templo de Debod (Madrid) con vestimentas algo extravagantes mezclando tonos oscuros, con el pelo grasiento y seguidores de la música k-pop. Sin embargo, esta no es más que otra de las apropiaciones que le damos a la palabra independientemente de su significado.

Lo que en un principio es la obsesión por la cultura japonesa, actualmente se ha llevado a un contexto bastante malo. Se usa la palabra otaku de forma despectiva. Lo que colisiona de forma directa con aquellas personas que lo son.

Sin embargo, este artículo no pretende discutir sobre el significado de otaku ni de la razón de ser de ellos. Debemos disociar la imagen del anime con la del otaku. Estas series o películas de orígen japonés son erróneamente denominados como ¨para niños¨ por personas que jamás han visto más que lo básico.

Sin embargo, el anime, tanto en series como en películas, trasciende más allá. Encontraremos dentro de este género una extensa variedad. Podremos ver animes del estilo de Dragon Ball Z, un clásico para los millenials; One Piece, un ánime que acude a los valores de la amistad por encima de todas las cosas; o Naruto. Estos tres animes son los más conocidos por la juventud dado que es muy probable que hayan crecido con ellos. Sin embargo, a pesar de ello se estigmatiza al anime de manera desproporcionada.

Además, a parte de estos clásicos encontramos series brutales como High School of the Dead, que trata un apocalipsis zombie en un instituto de Japón; Assassination Classroom, donde unos estudiantes deben asesinar a su monstruoso profesor; Tokyo Ghoul; donde temas como el canivalismo salen a la luz; Death Note, que le proporciona a un joven un cuaderno con el que puede asesinar a quien desee; Ataque a los Titanes, donde deberán proteger lo que queda de la civilización; etc. Vemos que son series como podrían serlo The Walking Dead, Juego de Tronos o Breaking Bad pero son satanizadas y denominadas como cosas para ¨otakus¨.

Además, encontramos películas increíbles y que no son tan valoradas por ser ¨dibujos animados¨. Destacamos Your name, película de la que todo el público se puede enamorar. También destacamos las películas de Hayao Miyazaki como El viaje de Chihiro o Mi vecino Totoro.

En conclusión, deberíamos desprendernos de aquellos prejuicios que tan orgullosos portamos en contra del anime para disfrutar de este género que está ganando tanta fama en la actualidad. ¿Acaso merece la pena perderse verdaderas obras de arte por puro prejuicio y orgullo?