Woody Allen seguirá siendo un genio a pesar de que sobre su cabeza sobrevuelen cuervos

Alba Blanco

La justicia le declaró inocente. En dos ocasiones. Pero el mundo le ha enterrado para siempre. Al menos, eso parece tras conocer la decisión de la editorial francesa Hachette, que iba a publicar la memoria autobiográfica del directo estadounidense, A Propos of Nothing. De poco han servido las afirmaciones del director de Annie Hall sobre su inocencia, así como la confirmación de esta por parte de la justicia. Es demasiado tarde. Woody Allen ya está metido en el saco de acosadores sexuales de Hollywood.

Sin embargo, el recuerdo de su director continuará latente, de eso no nos cabe duda. En sus películas, en su casi innata capacidad para hacernos ver la ciudad de Nueva York, en su inconfundible estilo. Aunque eso sí, todo esto no quedará reflejado en ninguna autobiografía. Y me preguntó yo, a qué se dirige este odio difamado hacia el director. ¿Es ilícito separar al autor de su obra? O, por el contrario, debemos ser más feministas que nunca y tacharle como lo que su hija le acusa que es: un acosador sexual.

No hay una sola respuesta ni una sola lectura para esto. Pero si una reflexión. Independientemente de lo que Woody Allen haya hecho a lo largo de su vida, carece de sentido acusar a alguien que ha sido declarado como inocente. La justicia puede equivocarse. Pero cuando la decisión continúa siendo irrevocablemente unánime, es parte de una sociedad confiar en aquellos aparatos que permiten que todo funcione. Aunque sí, estemos de acuerdo en que no siempre lo hacen como debieran. Porque sino imagínense, esto sería la jungla.

“Nunca abusé de mi hija, como concluyeron las investigaciones hace un cuarto de siglo”.

Woody Allen

A pesar de todo ello, y por mucho que Woody continúe bajo el chaparrón de odio y desprecio, esto no quita que su figura como cineasta deba ser olvidada. Y sí, siento decirles que autor y obra suelen ir ligados. Es decir, Allen ha hecho películas a raíz de sus vivencias personales. Al igual que un individuo es de un modo u otro según sus experiencias vitales. Obra y autor se nutren, como una planta se alimenta del sol.

Y es precisamente por estas arenas movedizas en las que nos encontramos, por lo que es importante no perder demasiado el norte. Uno es inocente hasta que se demuestre lo contrario, uno es inocente cuando se le declara como tal. Al menos, en teoría. Y un genio, por mucho que a veces nos pese, seguirá siendo un genio. Aunque sobre su cabeza sobrevuelen cuervos.