Cuando Millie empieza a trabajar en la casa de los Winchester no sabe lo que le espera
Cuando un libro tan inquietante como La asistenta de Freida McFadden da el salto al cine, la pregunta es inevitable: ¿se ha conseguido trasladar a la pantalla la misma sensación de angustia que atrapó a miles de lectores? Aunque la película respeta la línea general de la historia, quienes han leído la novela notarán rápidamente que no todo es igual.
Personajes que pierden profundidad, escenas suavizadas y cambios clave en momentos decisivos hacen que la experiencia sea muy distinta según el formato. En este artículo analizamos las principales diferencias entre el libro y la película de La asistenta, y cómo cada una de ellas altera el impacto psicológico y emocional de la historia.
1. El deterioro físico de Nina
En el libro, Nina (interpretada por Amanda Seyfried) muestra un deterioro físico progresivo. Deja de teñirse su melena rubia, empieza a engordar, usa ropa que no le favorece, etc. y todo ello por una causa: su objetivo es dejar de verse bien para que su marido Andy deje de verla atractiva. Todo ello para incitarle a acercarse cada vez más a la asistenta.
En cambio, en la película, Nina apenas sufre cambios físicos visibles. Su aspecto se mantiene prácticamente igual durante toda la historia, lo que resta impacto visual y minimiza esa sensación de dejadez que sí está muy presente en la novela y es la que mantiene en alerta todo el rato al lector. Es decir, estos cambios físicos ayudar a entender la motivación final del personaje y obviarlos en la película hace que Nina pierda parte de su esencia.
2. El papel de Enzo
En el libro, Enzo es un personaje secundario pero profundamente desarrollado. No solo apoya, salva y mantiene una relación con Nina, sino que su implicación emocional tiene un trasfondo importante: le ayuda porque su hermana vivió una situación de abuso similar. Esta revelación humaniza al personaje y sirve para explicar cómo fue su pasado.
En la película, Enzo aparece de forma muy breve, con escaso diálogo y sin apenas información sobre su pasado o motivaciones. Su presencia es casi anecdótica, perdiéndose así una de las subtramas más empáticas y humanas de la novela. Además, en el libro, Millie (interpretada por Sydney Sweeney) intenta seducirle sin éxito, sin embargo, en la película apenas intercambian un par de palabras.
3. La habitación de Millie
La habitación de Millie en el libro es uno de los elementos más perturbadores de la saga y funciona como un personaje más. Es descrita como un espacio claustrofóbico, opresivo y terrorífico, que provoca angustia constante. Representa visual y simbólicamente su falta de libertad y su sometimiento, sobre todo por el hecho de que la cerradura de la puerta esté por fuera.
En la película, la habitación tiene un estilo minimalista y frío, pero no genera verdadero terror. Incluso cuando aparece completamente vacía no transmite el mismo escalofrío ni la sensación de encierro psicológico que sí logra el libro con sus descripciones.
4. La muerte de Andy
En el libro, Andy muere como consecuencia directa del encierro: Millie lo deja en la habitación sin comida ni agua, permitiendo que su muerte sea lenta y fruto de su propia crueldad. Esta forma de morir refuerza el componente psicológico y moral del castigo y avanza el pasado de Millie. No es la primera vez que ella comete un asesinato.
Mientras que en la película, Andy muere tras ser empujado por las escaleras. Este cambio convierte su muerte en un acto más inmediato y físico, reduciendo la carga simbólica del encierro y transformando el castigo en algo más convencional desde el punto de vista cinematográfico.
5. El castigo de Millie
En la novela, el castigo que Andy impone a Millie es especialmente cruel: le obliga a colocarse pesas en el estómago durante horas. Este castigo es silencioso, prolongado y profundamente humillante, lo que refuerza la violencia psicológica y el control absoluto que ejerce sobre ella.
En la película, esto se sustituye por veintiún cortes en el estómago con la vajilla que Millie rompió de la abuela de Andy. Este es un elemento que ni siquiera aparece en el libro. Aunque visualmente es impactante, este cambio simplifica el abuso y lo vuelve más explícito, perdiendo parte de la sutileza perturbadora del texto original.
6. La personalidad de Millie
Millie en el libro es un personaje con mucho más carácter. Aunque proviene de una situación de vulnerabilidad es un personaje que reflexiona, observa y toma decisiones con mayor determinación. Su evolución es más gradual y compleja, lo que hace que su transformación final resulte más coherente.
En la película, Millie es presentada como mucho más ingenua, pasiva y naíf durante gran parte de la historia. Solo en la parte final muestra un cambio claro de actitud, lo que hace que su evolución resulte más abrupta y menos profunda.
7. Nina abandona a Millie
En el libro, Nina no siente inicialmente tanta culpa por haber dejado sola a Millie con Andy. Es Enzo quien, apelando a su conciencia y a su experiencia personal, la convence de volver para ayudarla.
En la película, este cambio de mentalidad se produce gracias a su hija, que de manera indirecta le hace recapacitar. Este ajuste refuerza el vínculo entre madre e hija, pero elimina la importancia del apoyo externo y de la relación entre Enzo y Nina, que sí aparece en la novela.
Conclusión
En conclusión, La asistenta demuestra que libro y película pueden funcionar de maneras distintas sin anularse entre sí. Es cierto que la adaptación cinematográfica pierde parte de la crudeza, la profundidad psicológica y algunos matices esenciales de la novela, pero eso no significa que no sea efectiva.
La película sabe mantener la tensión y resulta muy entretenida, especialmente gracias a cómo consigue mostrar el punto de vista de Millie y Nina, haciendo que el espectador conecte con su miedo y su vulnerabilidad.
Aun así, para comprender realmente a los personajes, el alcance del abuso y la verdadera oscuridad de la historia, el libro sigue siendo imprescindible. Ver la película funciona; pero leer la novela completa la experiencia.