La película colombiana no pasará a los anales de la historia, pero consigue retener la atención del espectador

Javier Cendrero

El Festival de Málaga presentó el sábado 5 de junio la primera película iberoamericana que participaba en la Sección Oficial. ‘La ciudad de las fieras‘ fue la elegida. La obra de Henry Rincón cuenta la historia de Tato, un huérfano de de 17 años amante del rap. Él y sus dos mejores amigos tratan de evadirse de la violencia de su barrio mediante las batallas de gallos. Sin embargo, un conflicto con una banda de la zona será el causante de una drástica decisión por parte del protagonista: huir y empezar una nueva vida junto a Octavio, un campesino al que no conoce y que pertenece a una generación totalmente distinta.

Rueda de prensa virtual de ‘Ciudad de las fieras’ (by Koke Pérez)

Algunas sombras eclipsan sus virtudes

La ciudad de las fieras‘ es una película diferente y eso, en los tiempos que corren, es una gran virtud. La forma en la que está retratada la ciudad colombiana de Medellín es sublime y en esa ambientación radica el punto fuerte de la película.

La historia de Tato y sus amigos es cruda e intensa pese al ritmo que se le imprime al metraje. Sin embargo, llega a su punto álgido cuando conoce a Octavio. Las diferencias entre ambas generaciones y el cambio de actitud del protagonista frente a su nueva vida son muy seductoras.

Precisamente, otro punto positivo de la cinta es el juego del director con este contraste. Los planos llenos de luminosidad y paz en el campo, junto a la música de violines, durante el segundo acto muestra esa maravillosa disparidad frente a la oscuridad, el barullo y el beat box del inicio de la película.

No obstante, no todo son fortalezas. De hecho, hay demasiados percances que eclipsan el conjunto y provocan que ‘La ciudad de las fieras‘ pase, seguramente más pronto que tarde, al cajón del olvido. El sonido es su mayor hándicap. He de admitir, que durante los 93 minutos de duración, pude entender lo que decían los personajes gracias a los subtítulos en inglés. De hecho, muchas de las personas de público que compraron entrada se quejaban a la salida de no haber podido entender nada.

La frase “es demasiado lenta“, en ocasiones, en el mundo de la crítica, parece un delito decirla, pero es lo que le ocurre a ‘La ciudad de las fieras‘. Hay momentos que cuesta mantener la atención ya que peca de no contar nada. Ni planos detalle, ni silencios que dicen más que palabras, ni nada eso. Que quede claro que si que cuenta con estos detalles y que es una de sus grandes virtudes, no obstante, lo hace en excesivas ocasiones.

‘La ciudad de las fieras’ entre pros y contras se queda a medias. ¿Es una buena película? ¿Es una mala película? No lo sé. Y eso dice mucho de lo que ocurre con ella.