Alba Blanco

No resulta raro que una película como “Mi querida cofradía” haya sido seleccionada en el Festival de Málaga, pero si puede resultarnos algo increíble que su directora, Marta Díaz de Lope sea tan joven. Y es que si por algo se caracteriza esta 21 edición del festival es por la cantidad de personas jóvenes que dirigen, muchas de ellas, además, mujeres.

Este filme se empapa de muchos mensajes pero si pudiéramos retener el contenido esencial sería el que citó su joven directora: “Mi querida cofradía muestra una visión de la presencia femenina y un cargo de una cúpula jerárquica”. Todo ello dentro de un mundo lleno de hombres.

Su protagonista, Gloria Muñoz, debuta en la gran pantalla a pesar de tener un largo recorrido en el ámbito del teatro. Su papel es tan divertido y fuerte que es imposible que no eclipse a la propia cámara. Según la actriz, lo más complicado como profesional fue no cariturizar al personaje, algo que compartían gran parte de sus compañeras y compañeros de reparto como Pepa Aniorte o Manuel Marín. “La película ha sido una maravilla. Un equipo de gente muy joven con muchas ganas de trabajar que te daban una energía vital increíble. No ha sido un rodaje cansado ni sacrificado”, comentaba feliz Pepa.

Esta idea, que surge de una propuesta académica en la ESCAC al realizar un máster Marta, terminó siendo un proyecto que tenía que hacer bien. “Cuando empecé a escribir no pensaba en nada práctico. La hermandad de Ronda (lugar en el que se grabó gran parte del filme) fue la primera con la que pudimos contar. Todo en lo que han podido ayudar, nos han ayudado”, confesaba feliz y sonriente su joven directora.

Los claros roles femeninos y la importancia de las mujeres en una historia que, lejos de retratar un sentimiento religioso, pretende hacernos reflexionar a cerca del papel de la mujer en la sociedad y de las desigualdades a las que tiene que enfrentarse es un diálogo divertido con unos personajes tan bien creados y definidos que es muy complicado no morirse de risa en el cine. “Me encanta Julián a pesar de todo. El personaje no se ríe en ningún momento y eso es lo que más me costó”, comentaba Joaquín Núñez a cerca de su personaje.

No obstante, si en algo coincide todo el equipo de la película es que el trabajo de Marta fue esencial para el resultado final. “Lo importante es un rodaje es que la directora sepa lo que quiera. Marta da buen rollo a todo el mundo. Ha sido una gozada, la próxima vez lo voy a hacer gratis”, confesaba entre risas Joaquín Núñez incidiendo en los comentarios de sus compañeros a este respecto.

Les gusten o no las tradiciones, sean más o menos satíricos y prefieran comer torrijas en Semana Santa o no hacerlo, vayan al cine a ver “Mi querida cofradía”. No decepciona.