El pasado 5 de julio se estrenó en España la nueva película de Marvel Studios Spider-man: Lejos de casa. En este caso el estudio norteamricano presenta una nueva entrega en la pequeña saga del hombre araña dentro del universo cinematográfico de Marvel y la última de la denominada fase 3, cuya resolución final se vio en Infinity War y Endgame.

Después de la relativamente fresca Spiderman: Homecoming, que ofreció una perspectiva distinta (la de la comedia adolescente) a las historias superheroicas de Marvel, Lejos de casa se presenta como un más de lo mismo, aunque no especialmente mejor. En este sentido, en lo narrativo, es una secuela en el sentido más clásico de la palabra: una película hecha para el fan que quiere volver a ver a aquellos personajes que le gustaron en la primera entrega haciendo cosas un poco distintas, pero esencialmente iguales que las que ya ha visto. Tiene, por lo tanto, poco interés para aquellas personas que no sean ya fans predispuestos del hombre araña, incluso para quienes entusiasmó o gustó el último binomio de los vengadores.

Retomando el punto esencial, poco o nada nuevo vamos a encontrar en los demás aspectos: toda la película es otro producto de Marvel Studios calculado para triunfar y esta es una fórmula que en lo narrativo, bajo mi punto de vista, más pronto que tarde va a empezar a aburrir a un público que ya quiere ver más Infinity War y menos Lejos de casa. La era de las películas calcadas de superhéroes está empezando a presentar síntomas de cansancio y esta película es buena prueba de ello.

En definitiva, esta es una película que gustará a los fans de Marvel, más por inercia que por otra cosa, pero que ofrece poco interés para el público menos acérrimo.

Carlos Díaz