Mireya Santiago

Tras alcanzar en Barcelona la aprobación de la ley contra la homofobia, el nuevo objetivo era conseguir un centro donde personas lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales pudieran reunirse. Fue así que, el pasado 19 de enero, se inauguró en Barcelona el primer centro de recursos LGTBI. El edificio se levantó gracias a la financiación municipal y al apoyo por parte de las más de treinta entidades asociativas de la ciudad. Se consiguió llevar a cabo esta propuesta con el alcalde Joan Trias (CIU), que después pasó a manos de Ada Colau. Esto lo atrasó ya que conllevó otras tantas reuniones.

Las personas lesbianas, gays, transexuales, bisexual e intersexuales necesitaban un lugar donde sentirse acogidos, con zonas de trabajo, asesoramiento y ayuda.

Pero parece que para un sector de la población esto no estaba tan claro.

Pintadas en la fachada del centro LGTBI

Una semana después de su inauguración, el centro, pionero en la lucha del colectivo LGTBI, amaneció con cristales rotos y pintadas del calibre “Estáis muertos” o “Fuck LGTBI”. Además de una cruz celta usada por los movimientos neonazis. La alcaldesa Colau ya ha declarado que no tienen miedo. Se reivindica a sí misma como la primera alcaldesa bisexual y mujer de la cuidad de Barcelona. De igual manera, estos actos van a  ser denunciados a la Fiscalía de Delitos de Odio calificándolo como ataque fascista y LGTBIfóbico.

Dicho ataque ha conllevado una concentración, convocada por la Plataforma de Entidades LGTBI de Cataluña y  el Ayuntamiento de Barcelona, en el barrio de Sant Antoni.

La concejal de feminismos y LGTBI Laura Pérez, implicada también en el proceso de creación del centro, declaraba que este buscaba brindar “atención directa y apoyo social, jurídico, sanitario” a quién lo pidiese y que no van a rendirse. Además, el centro quería introducir a los ciudadanos y ciudadanas en la cultura y el arte con presencia del colectivo.