Con este proyecto, la artista demuestra versatilidad y talento

Hilario Martínez

Muy pocos son los artistas que pueden considerarse diferentes, peculiares y únicos. Nathy Peluso deslumbra con CALAMBRE y demuestra que en sus composiciones no hay límites ni fronteras. Con unos inicios vanguardistas, tímidos y tiznados de mucho esfuerzo, la argentina regala a sus seguidores un álbum perfecto, bien medido y fiel a la esencia de una artista que no ha roto el molde porque nunca perteneció a ninguno. Un calambre, en palabras de ella misma, es un impulso involuntario. Este disco es, por tanto, la chispa que hacía falta para la explosión que suponen sus composiciones.

Conocida por todos gracias a temas tan potentes como La Sandunguera, la original de Buenos Aires vuelve dispuesta a consolidarse. El jazz y el reggeatón se rinden ante una mujer camaleónica que canta pero rapea o que rapea pero canta. Eso ya dejó de importar. Lo verdaderamente relevante es que hace algo que nadie más ha hecho y ha conseguido colarse en los charts de numerosos países. CALAMBRE es su grito de guerra, la armadura con la que llega dispuesta a pelear con la propia industria musical. Es una mujer de negocios y ya lo dejó claro en Business Woman, el primer sencillo de este trabajo.

Un trabajo incatalogable

Desde los primeros segundos de CELEBRÉ, el oyente sabe que está ante un disco que no podría escuchar en otra voz. Aunando crítica social, fusión de géneros, odio al dinero y diferentes tonos; la artista da paso a SANA SANA, el último single que ha cantado en A COLORS SHOW. En la interpretación, Peluso demuestra desparpajo mientras se mueve de esa forma tan peculiar que la caracteriza. BUENOS AIRES es ese guiño a su faceta más jazz y calmada. Por otro lado, DELITO tira más al reggaetón mientras muestra la mejor versión de la cantante en todo el disco.

SUGGA y AMOR SALVAJE son dos de los momentos más destacables. Además, TRÍO y LLÁMAME reciben destellos de R&B. El interludio que conforma ARRORRÓ recuerda a Nana de Rosalía y contiene uno de los retoques en la voz más acertados de todo el conjunto. PURO VENENO y AGARRATE, las dos últimas canciones, son los cortes en los que la artista se permite experimentar y saltarse las típicas normas de la música. Por ejemplo, la estructura que precisa de un estribillo repetido, como mínimo, dos veces. Con todo ello, Nathy Peluso deslumbra con CALAMBRE y se corona a sí misma entre calambres y fusiones que son el reflejo de un futuro prometedor.

Nota final para CALAMBRE de Nathy Peluso: 97/100

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