Exponemos los argumentos que demuestan que leer en papel le da mil vueltas a leer en libro electrónico

Marcos Gracia

Actualmente observamos cuando vamos en el transporte público que cada vez más personas leyendo en libro electrónico. A los amantes el papel se nos encoge el corazón cuando vemos que aquel libro compuesto de páginas de papel, tinta, ilustraciones y canto es sustiuído por un simple PDF.

Esa efímera sensación de los amantes del papel está llegando a su fin. El placer de pasar las páginas rozando las páginas mientras te viene ese fino olor a libro es indescriptible. Cada libro tiene un olor característico. Libros nuevos, viejos, de editoriales juveniles, independientes, libros de enseñanza… poseen olores característico que un amante del papel valora en gran medida.

Sin embargo, es lógico que los PDFs ganen usuarios por su precio. Un e-book puede salirte por apenas 6 euros. Cuando un libro suele costar entre 15 y 25, a excepción de ciertas editoriales como Alianza Editorial o las edicionde bolsillo. Es decir, por unos 3 libros puede tener muchísimos más.

Una vez tienes tu libro electrónico tienes al alcance de tu mano una inmensa cantidad de libros además de dos opciones. En primer lugar, puedes comprar los libros que desees en sitios como Amazon por apenas unos euros. La otra opción, que es la más habitual, es descargarse los PDF o e-pubs de internet de forma gratuita.

Evidentemente sale más rentable adquirir un libro electrónico desde unpunto de vista económico. Sin embargo, la magia- y esencia- del libro se degrada a una pantalla. La historia de esa novela no es el fin de la lectura. La finalidad de la lectura, además de el contenido, es el propio concepto de leer un libro en papel. Es el tocar la portada, darle la vuelta para leer su temática, deslizarlos dedos por el canto para acabar pasando las hojas rápidamente, oler la primera página, ir tres capítulos atrás para volver a leer aquello que te ha llegado, etc.

La forma de ver lo que es la lecura está evolucinando hasta que se haga común el uso de dispositivos electrónicos para leer. Aquella esencia se perderá, o evolucionará, en una nueva entre pantallas y teclas. Está en nuestras manos el valorar como queremos leer en un futuro.