• Por sus orígenes: Su creador, el estadounidense, Matthew Wenner, fue considerado en el año 2011 por la revista Times como uno de los hombres más influyentes del panorama mundial. Reconoce haber pasado gran parte de su vida luchando por no dejar de escribir. Escritor y productor de la quinta y sexta temporada de Los Soprano, Wenner escribió el primer capítulo piloto de Mad Men en el año 1999. Y fue ahí donde comenzó todo.
  • Por su reparto: La serie cuenta con un reparto de lujo, entre el que destacan nombres como: John Hamm (que hace del protagonista, Donald Draper), Elissabeth Moss, Vincent Kartheiser, Christina Hendricks o John Slattery.
  • Por su guion: Cada capítulo tiene una lectura diferente. Y dentro de estas, diferentes interpretaciones. Es probable que sea necesaria más de una lectura por capítulo para captar toda la esencia de sus diálogos, de sus planos, de sus guiños, de sus silencios.
  • Por su argumento: Mad Men está situada, temporalmente hablando, en una época convulsa para los EEUU, justo después del final de la Segunda Guerra Mundial. En un momento, complejo y de renovación para el mundo. La serie retrata y contextualiza con maestría sus circunstancias sociales, políticas, culturales y económicas, y con ellas, a sus personajes.
  • Por sus referencias: La serie habla de muchos temas importantes que sucedían (y con los que hoy en día incluso podemos sentir cierta identificación), en esa época: el adulterio, el alcoholismo que había en las empresas publicitarias por parte de los altos ejecutivos, el sexismo, el papel de la mujer (muy discriminado), el problema de identidad que muchas personas, en concreto excombatientes, tuvieron al acabar la guerra…
  • Por sus personajes: La increíble evolución de los personajes, de cada uno de ellos, es verdaderamente extraordinaria a lo largo de la serie. Desde su protagonista, hasta sus personajes más secundarios. Todos son importantes en Mad Men porque contextualizan y cuentan historias. Son como un pequeño engranaje que, casi de forma imperceptible, van conformando la trama.
  • Por su dirección artística: Los trajes, los vestidos, las oficinas, las calles de Nueva York (las más iluminadas y bonitas y las más oscuras y sucias), aquellos barrios presidenciales de las afueras, los restaurantes, los grandes almacenes de ropa. Todo detalle es creíble y está cuidado minuciosamente.
  • Por su BSO: Canciones como Everybody’s Somebody’s Fool de Connie Francis o Baby (You’ve got what it takes) de Dinah Washington y Brook Benton, se dejan pasear por la serie, junto a canciones compuesta expresamente para la misma. La BSO de Mad Men: A musical companion (1960-1965), está disponible entera en Spotify.
  • Por su trascendencia: Como bien ocurre con la historia, de todo lo sucedido se puede sacar algo de significado en la sociedad. Mad Men no solo retrata a la perfección la época que contextualiza, sino que nos plantea retos y preguntas como espectadores del Siglo XXI: ¿Hemos cambiado mucho? ¿Qué efectos tiene la publicidad en nosotros? ¿Escapamos de la sociedad o escapamos de nosotros mismos? ¿Qué significado tiene el papel de la mujer en el ámbito empresarial? Las referencias son tan variadas que resulta casi imposible catalogarlas.
  • Por su prestigio: No solo consiguió el apoyo del público, sino que también se hizo con el de la crítica. Ganadora de quince premios Emmy, cuatro Globos de oro, y nombrada como una de las mejores series dramáticas de todos los tiempos, Mad Men es respetada dentro y fuera de la pantalla, gracias a su autenticidad histórica, a su excelente reparto y dirección y a unos diálogos memorables.

TRAILER ‘MAD MEN’ PRIMERA TEMPORADA: