La Alta Sensibilidad sin una buena gestión puede derivar en ansiedad, depresión, y en casos extremos, trastornos límites de la personalidad

Sara Pardo

En un tiempo en el que el odio no tiene vergüenza, donde la simpleza de un username te permite insultar sin represalias visibles, donde la cultura de la cancelación es tendencia, donde la empatía es solo un sentimiento de boquilla y la información te bombardea desde todas las esquinas… En este lugar las Personas Altamente Sensibles (PAS) corren peligro.

Las Personas Altamente Sensibles son aquellas que tienen un sistema neurosensorial y cognitivo más desarrollado. Su nivel de percepción es más alto que el del resto de las personas y esto puede provocar una activación mayor ante ciertos estímulos ya sean internos o externos. Se calcula que entre un 15-30% de la población es PAS, no es un trastorno sino un rasgo que tiene su propio talón de Aquiles.

La Alta Sensibilidad tiene como características principales: una mayor profundidad de pensamiento, mayor creatividad y habilidad artística, más empatía y observación de detalles sutiles. Sin embargo, si no se gestiona bien, -dependiendo de la persona- puede aparecer ansiedad, depresión y, en casos extremos, trastornos límites de la personalidad” asegura la psicóloga Claudia Parras para La Vanguardia.

¿Qué sabemos de las Personas Altamente Sensibles?

Estas personas “son muy sensibles a los ruidos, a los olores, a las sensaciones corporales, a los cambios de temperatura, al contacto físico y a todo lo que se sale de la rutina. Socialmente son muy sensibles a los cambios de humor de los demás, pero eso las hace ser muy empáticas con el sufrimiento y malestar de las personas que están con ellas, incluso aunque no sean directamente amigos o familiares” declara Isidro Molina, psicólogo de Cedipte.

Este rasgo de la personalidad se lleva estudiando muy poco tiempo, apenas treinta años. En estas décadas se ha establecido que es genético y hereditario, pero también tiene una labor importante las circunstancias vitales de la infancia. Esta tremenda capacidad sensorial provoca que no solo sean especialmente sensibles al arte sino que tenga mucha influencia en el proceso creativo.

El ajetreo, la rapidez, la poca comunicación, el egoísmo y la ceguera por los sentimientos del otro provocan que las personas sensibles se ven recluidas. A veces necesitan descansar del bullicio, del ruido tanto exterior como interior, de sufrir las emociones de otros. En estos casos las PAS pueden saturarse. El confinamiento en muchos casos ha sido un salvoconducto para poder estar tranquilas, pero la información golpeando continuamente ha mermado mucho y ha creado graves problemas.

Si tienes la suerte de conocer a una persona con alta sensibilidad, intenta comprenderla y ayudarla en lo que puedas. Ella tendrá en cuenta todas tus acciones y sabrá recompensarte. Es el don de la sensibilidad.

Si quieres saber si eres PAS puedes hacer este test aquí.