Amalia Pont

En el artículo de esta semana tengo el tremendo placer de combinar mis dos grandes pasiones y mis dos trabajos en elCofreSuena: arte y cine. Esto es por la nueva película estrenada en Netflix, The Velvet Buzzsaw. La película, protagonizada por Jake Gyllenhaal y Rene Russo es una feliz mezcla entre suspense y parodia del comercio artístico. Solo que no es tanto parodia por desgracia.
En la película los protagonistas son todos galeristas, críticos, artistas desgastados y en general snobs del mercado, que tratan el arte como un comercio. Ahora bien, cuando vi por primera vez el tráiler de esta película he de admitir que me engancho bastante, la idea del arte vengándose del mercado que tanto le desprecia me encantaba. Y dado que tenía un par de cuadros que pintar para clase me dije a mi misma, ¿por qué no ver una película sobre arte mientras pintas? Pues os voy a decir, que no fue una decisión muy buena. Ver una película en la que el arte cobra vida y mata gente no es muy estimulante cuando tú misma estas creando arte. Fue una experiencia un tanto… extraña.
Sin embargo, a pesar de mis ralladas mentales y miedos… ¿infundados? La película me gusto bastante. Hace una representación bastante fiel del mercado del arte y de cómo todo esto va por modas. Una semana eres muy chic y quedas muy bien en las mansiones y los nuevos ricos y la semana siguiente no vales ni para decorar los baños.
Y ahora es cuando, si me lo permitís, me voy a poner un poco más intensa. Esta película, al menos para mí despierta una pregunta: ¿dejas de ser un artista dedicado una vez vendes tu arte o te representa una galería? Y lo que es más importante, ¿es importante tu obra si no se expone en ningún lado, si no vendes nada, si no te das a conocer?
Hay un momento en la película en la que se dice: ¿para qué sirve el arte si nadie puede verlo? Y para eso sí que tengo respuesta, es una respuesta egoísta, pero valida. Aunque nadie lo vea, el arte sirve para el artista, sirve para desahogarnos, si eres artista lo eres por que necesitas crear, sin importar la técnica o el soporte, pero oye, si da la casualidad de que a la gente les gusta tus creaciones y puedes vivir de ello, ¿por qué no? En mi opinión el problema viene cuando el artista lo es solo para vender, para ganar fama, crea para otros, no para sí mismo.