Este clásico del cine está basado en el cuento de Hans Christian Andersen, “Las zapatillas rojas”

La película del domingo

Alba Blanco

Nada mejor que un domingo para ver aquella película que siempre quisiste ver, pero para la que nunca encuentras el momento. En La película del domingo, repasaremos cada fin de semana un filme de la historia del cine que no te puedes perder. Hoy, repasaremos un clásico de los cuentos de Hans Christian Andersen: “Las zapatillas rojas”, un musical de cuento de hadas muy oscuro. El filme, que se estrenó en 1948, fue dirigido por Michael Powell y Emeric Pressburger.

El cuento de Andersen sobre esas bailarinas rojas que hacen bailar a una niña pobre hasta el final, no podía acechar un final más trágico. Por eso resulta conmovedora la puesta en escena de esta película de finales de los 40, “Las zapatillas rojas”. Porque parece un cuento de hadas envuelto sobre un gran telón negro y tenebroso. El espectador se conmueve ante tanta belleza, belleza que no siempre tiene porque brillar.

En la película, Victoria Page (Moira Shearer) es una bailarina que sueña con dedicarse toda su vida a la danza. Casi lo consigue, llega al punto al que quiere estar, sin embargo el amor (un mítico recurrente para la mujer en el cine) se interpone en su camino. El final, como sucede en el cuento, no es muy favorecedor para la joven artista, pero queda envuelto en una malévola pero hasta irónica premisa. ¿Es el amor por otros humanos lo que mata al artista o el propio amor hacia el arte? La protagonista vive este interrogatorio hasta las últimas consecuencias.

Vivir para bailar o bailar para vivir

Victoria Page, la protagonista, en un fotograma de la película

Vivir por y para el arte. Solo así se puede llegar a dedicar uno en cuerpo y alma a su profesión. En una escena de la película, el empresario de teatro Boris Lermontov (Anton Walbrook) le pregunta a Vicky (la bailarina protagonista) “¿Por qué quiere usted bailar?”, a lo que ella le responde, “¿Por qué quiere usted vivir?”. El paralelismo no puede ser más claro. Son preguntas que encierran en sí mismas la respuesta.

Victoria Page (Vicky) sueña con bailar, no aspira a otra cosa, pero algo cambia cuando el amor se topa en su camino. Amor dividido por dos hombres con diferentes intereses. La película hace al espectador una pregunta constantemente con su narrativa. ¿Es posible ser artista sin vivir torturado por el peso del arte al que tanto amas? Parece que no. Al menos, esa parece ser la moraleja de “Las zapatillas rojas”. Una vez que te las pongas, no podrás escapar de ellas.

La maravillosa puesta en escena de esta joya musical, en la que no cantan, pero todo es representado como en el teatro, es sencillamente onírica. Es imposible, en ocasiones, distinguir realidad de sueño por la majestuosidad de sus escenas. Todo es pura belleza en esta obra. Aunque a veces lúgubre, otras trágica, algunas derrotistas. Pero belleza, al fin y al cabo.

La triste y tortuosa vida de esta bailarina atrapa y sacude como una ráfaga de viento. Todo ello rodeado de un decorado y ambiente de cuento de hadas muy oscuro. Ya lo dicen en el cuento, cuidado con ponerte las zapatillas rojas. Una vez que te las pongas, no podrás dejar de bailar.

La película está disponible en Filmin.