Un poco de aburrimiento y 25.000 pesetas fueron el origen del director de cine Luis Buñuel

María Martínez

Con una música de fondo al compás de un ritmo de acción y una presentación metafórica a cargo de Arturo González Campos, comienza el programa Todopoderosos sobre Luis Buñuel Portolés. Javier Cansado, Rodrigo Cortés y Juan Gómez Jurado fueron los encargados de hablar sobre un artista que destacó por las numerosas películas surrealistas que llevó a cabo. Se pone en contexto y en debate el movimiento, su cine, su vida personal y sus amistades. Lorca, Dalí o Alberti fueron algunos de sus compañeros en la Residencia de Estudiantes de Madrid.

Entre broma y broma con la pronunciación de México se cuenta la forma en la que el niño de Calanda lleva a la pantalla el sentimiento de pérdida de contacto con la realidad a través de la fama de los tambores de su localidad, introduciéndolos en películas como La edad de oroNazarín o Simón del desierto. Los colaboradores pedían dar bombo al asunto para causar las carcajadas del público. Y, concibieron el surrealismo de la misma forma que Buñuel, como algo idóneo para sacar puntilla y debatir. Lo veía como un arma para desatar el escándalo y lo único que le interesaba del movimiento era el efecto destructor y transformador que podía ejercer. 

El director nació en una España retrógrada que le impedía hacer el mundo que deseaba. No le gustaba que la sociedad le dijera la forma de comportarse. Y define su infancia desde una posición de contacto muy cercana a la pobreza, condicionada por la religión y condenada por el sexo. Desde su juventud parecía ir contracorriente porque era de los pocos que tenía dinero y que no creía en Dios. Pero incluso así, le parecía normal cruzarse con niños pobres y no mostraba contradicción cuando su coche se atascaba y los más desfavorecidos eran quienes lo empujaban.

Mientras el presentador dirigía y contextualizaba los temas que se trataban, Javier Cansado introducía los matices humorísticos. Y, Rodrigo Cortés y Juan Gómez Jurado comentaban las anécdotas y la estela que ha dejado. Hablaban de que el creador jugaba a dar misa y se vestía de cura por tener una madre profundamente creyente o de la influencia que ha ejercido eso en todas sus películas. Jamás ha abandonado conceptos teológicos. Uno de los ejemplos más claros está en La Vía Láctea, donde mezcla el catolicismo y el comunismo. 

La mayor parte de su infancia la pasó en Zaragoza, no en Calanda. Luego se trasladó a la Residencia de Estudiantes de Madrid donde conoció a Lorca, Dalí o Aberti. Y es que, como dice Arturo González Campos, no había otro sitio donde ir. Era fácil que muchos genios se juntaran y compartieran sabiduría. Gómez Jurado, tampoco se olvida de añadir con hilaridad que era el Charlie Sheen de la época. Formó la famosa Orden de Toledo, un grupo de gente que para no gastar mucho se iba a tomar vino en vasitos de diez centímetros.

El conflictivo Lorca

Lorca fue el que ocasionó el primer conflicto de la emisión. Por un lado, se dice que convenció a Dalí para tener relaciones sexuales, pero por otro se mantiene que eso es imposible porque el pintor era asexuado y de quien estaba enamorado era de Luis Buñuel. Así, en una ocasión el artista se atrevió a preguntar a su amigo si era homosexual obteniendo una afirmación. El dato le dejó decepcionado y escandalizado porque los consideraba pederastas, pero con el tiempo fue superándolo. Siempre había tenido una gran admiración por su compañero.

Los amigos Lorca y Dalí. Khronos Historia

Rodrigo Cortés comenta que el director huía de la compasión de forma directa porque su fuerza a la hora de hacer cine era brutal. Asumió la imaginación sin imponer connotaciones morales, dejando que fluyera con irracionalidad. A esto se junta que cuando se marcha a París descubre un mundo muy diferente del que había conocido. Una historia que también va a ser utilizada por los colaboradores, que tras 40 minutos de emisión optaron por evadir al público con un intercambio burlesco entre ellos. No fue un recreo al uso. Utilizaron el surrealismo como excusa de discrepancia.

Cuando vuelven a retomar el punto serio, lo hacen con la primera película de Luis Buñuel. Por aquel entonces no había nacido su afición por el cine y la realizó por hacer algo. Quedó con Dalí para establecer un guion donde solo valían imágenes irracionales y sin valor simbólico. Además, Juan Gómez comentaba de manera divertida que lo único que hacían los surrealistas era ir a beber alcohol y de prostitutas. Y, que cuando la madre le envió las 25.000 pesetas para crear la obra, las tres semanas siguientes fue a burdeles de más entidad. Hasta que no vio que se acaba el dinero, no se puso a rodar. Así nació Un perro andaluz, una mezcla de una ensoñación de Dalí y otra de Buñuel.

Los éxitos y fracasos del director fueron acompañados de amenazas y reacciones furibundas. Pasó su vida diciendo que no le gustaba el cine porque lo que más le interesaba eran los cómicos. De hecho, en 1930, le ofrecieron una beca para viajar a Hollywood, pero allí no se sintió a gusto y decidió marcharse a trabajar al Museo de Arte Moderno de Nueva York. Este oficio se le terminó cuando Dalí comentó a los de la galería que su amigo era comunista, lo que abrió un gran conflicto entre ambos que con el tiempo solucionaron.

Su pensamiento político continuó pasándole factura años después. Cuando en 1932 toma la iniciativa de abandonar el movimiento surrealista, se vuelve decir que es porque se había apuntado al Partido Comunista. Este acto siempre ha sido cuestionado, incluso dentro del mismo programa radiofónico. Los colaboradores debatieron sobre el grado de satisfacción que mostraba con la ideología. Mientras Juan Gómez Jurado decía que era muy afín, Rodrigo Cortés mantenía que discrepaba bastante.

Después de 80 minutos de emisión, volvieron a realizar otra de las grandes pausas humorísticas para dar paso al último tramo del programa y hablar de la etapa mexicana del artista. Aunque es el periodo al que menos tiempo dedicaron, contaron que cuando se marcha en 1950 comienza su instinto más narrador. Los olvidados se convirtió en una de las obras destacadas durante su estancia, pero no de manera positiva. La población se indignó con la imagen que mostró del país.

Posteriormente, pasan a un intercambio de opiniones sobre varias de sus películas. Y de esta manera, finalizan un programa dirigido a amantes de las obras de Luis Buñuel donde se ponen en la palestra más de diez. El cine surrealista es el eje central de un podcast donde la anécdota y el humor cobran el protagonismo.