Nueve tesis sobre ‘Un héroe’ de Asghar Farhadi

Ganadora del Gran Premio del Jurado en Cannes, Un héroe es además una fiel radiografía de Irán y por extensión de nuestro mundo

Primera tesis

La historia que cuenta en Un héroe Asghar Farhadi nos habla del espectáculo. En su libro de 1967 La sociedad del espectáculo el filósofo Guy Debord define este fenómeno como una: “categoría de lo cuantitativo”. Lo que importa en el espectáculo es la cantidad. Se trata de que la noria siga girando. Que siempre haya un evento, fenómeno, tendencia… que alimente la máquina espectacular. Para cumplir el propósito todo vale. Todo es susceptible de aumentar la cantidad de espectáculo, independientemente de su calidad. Las buenas acciones, las malas, las guerras, los datos económicos, los bailes de Tik Tok… se entremezclan en una categoría regida por un único principio: cuanto más, si es para alimentar a las masas, mejor. Y así sucede en Un héroe con nuestro protagonista, Rahim, y sus peripecias.

Segunda tesis

Dice de nuevo Guy Debord: “Lo verdadero es un momento de lo falso” (La sociedad del espectáculo, pg. 40). El relato de Rahim que la prensa convierte en espectáculo no es mentira. Durante la película se esfuerza por ser sincero, pero la historia que se ha creado sobre él resula demasiado grande y la distorsión se vuelve inevitable. Al final, sometido a la lógica del espectáculo, se ve forzado a introducir medias verdades, silencios y falsedades cada vez más abultadas, auspiciado en parte por lo que los fabricantes de espectáculo (la televisión, el gerente de la cárcel) quieren que cuente.

Tercera tesis

“El espectáculo es la afirmación de la apariencia (Ibíd.). La historia “del santo Rahim”, como se dice en algún momento de Un héroe, es una apariencia encubridora. Así lo expresa el recluso que le afea al protagonista (que también es presidiario) haber dulcificado ante las cámaras la realidad de la prisión o el avalista que le espeta que su historia no sirve más que para ocultar las miserias del país. Realidad y representación se contradicen y, lo que es peor, la representación conforma nuevas realidades. El espectáculo nos somete. En palabras de Debord: “Se presenta como la sociedad misma”, como “un instrumento de unificación” (pg. 38).

Cuarta tesis

En ese sentido el espectáculo es una suerte de religión. Hasta el punto de que se entremezcla con los credos organizados. No olvidemos que Irán, donde transcurre la película, es una teocracia islámica donde la fe chiita se respira por todas partes. Así, el culto a la apariencia espectacular que envuelve la historia de Rahim se combina con menciones a la divinidad, a su providencia y a la santidad del recluso. El espectáculo sabe adaptarse a cada territorio. En cualquier caso, siempre genera devoción. O una cadena infinita de efímeras devociones.

Quinta tesis

La necesidad y la ética guardan una relación conflictiva. Lo que el protagonista debe hacer en Un héroe, moralmente hablando, se entremezcla con lo que debe hacer en términos pragmáticos. Esto hace que su carácter bondadoso se vaya tensando a lo largo de la película. Tal vez nunca llega a romperse, pero se agrieta lo suficiente como para que la violencia aflore. Violencia, una vez más, carne de espectáculo.

Fotograma de 'Un Héroe' de Asghar Farhadi
Fotograma de ‘Un Héroe’ de Asghar Farhadi

Sexta tesis

Más conflictiva aún es la relación entre ética y espectáculo. Los mismos que un día alababan la buena conducta de Rahim al siguiente difundían bulos aduciendo que lo que había hecho era un montaje y lo vituperaban. No hay espacio para el desarrollo de una ética o una virtud pública, solo sucesiones amorales de espectáculo.

Séptima tesis

Los únicos sustentos reales del protagonista son su familia y sobre todo su novia, Nazanin. Solo ellos lo separan de la soledad absoluta de esta sociedad. Y, sin embargo, hará falta mucho más que este consuelo íntimo para escapar de la soledad sonora (san Juan de la Cruz dixit) a la que estamos condenados.

Octava tesis

Al hilo de lo anterior. No hay espacio para la cohesión social, para la fraternidad, en una sociedad así. Así lo demuestra en el filme que la mujer a quien supuestamente pertenece el bolso desaparezca sin dejar rastro. Entre la privacidad más absoluta y la tendencia de la semana hay un abismo sin puntos intermedios. La esfera pública en cuanto espacio no íntimo pero tampoco mediático se resquebraja. Este sistema es una “producción circular de aislamiento” (Guy Debord, pg. 48). Y más en un régimen antidemocrático como el iraní donde la ideología oficial parece ser el apoliticismo.

Novena tesis

La película no nos da esperanza, pero tampoco desesperación. Como análisis del mundo en el que vivimos (y en concreto de su país) es impecable.

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