¿Por qué Carlos Vermut es el director español que necesitamos?

Carlos Díaz

Con “Quién te cantará” Carlos Vermut se confirma como uno de los grandes directores del cine español, pero su talento ya se podía entrever en sus dos anteriores obras “Diamond Flash” y “Magical Girl”.

El punto en común que tienen “Diamond Flash” y “Magical Girl” es la deconstrucción del suspense, en ambas películas Vermut presenta una serie de historias cruzadas que desdibujan la figura del protagonista y que mediante un uso inteligente de la elipsis construye una sensación de inquietud en el espectador muy eficaz. Vermut en ambas películas busca deshacerse de las convenciones del suspense y, a su vez, inquietar al espectador con uso muy inteligente de lo que no se ve. Esto, que se dejaba entrever en “Diamond Flash”, lo perfeccionó en una excelente “Magical Girl”.

“Magical Girl” es una película que ataca frontalmente el concepto de personaje protagonista (intención que luego recoge y ahonda en “Quién te cantará”) presentando diferentes personajes al mismo nivel de importancia (tanto en guion como en la inteligente dirección) con motivaciones muy distintas, consiguiendo así que el espectador difícilmente empatice con un personaje por encima de los demás en la retorcida maraña que propone. Esto lo hace de forma muy inteligente para distanciar al espectador del conflicto emocional de la película  y así hacer un comentario sobre el propio deseo (que condiciona las vidas de los personajes).

En “Quién te cantará”, película claramente influenciada por el cine de Paul Thomas Anderson, Vermut lleva todavía más lejos la intención de desdibujar a los personajes, tanto que ambas protagonistas parece que se funden en un solo ser (algo muy parecido a lo que ocurre en la magistral “The Master”). Así pues, en “Quién te cantará” Vermut ahonda en la dimensión psicológica de las cuatro mujeres que nos relata y, por lo tanto, evoluciona su estilo cinematográfico (los personajes cada vez están más definidos a través de la dirección, un ejemplo claro está en la relación entre Violeta (Eva Llorach) y su hija (Natalia de Molina)).

En definitiva, Carlos Vermut nos está brindando con cada película que realiza un discurso cinematográfico propio y a su vez influenciado y consonante con grandes nombres de la historia del cine (Bergman, en sus largas conversaciones que navegan en los mares del subtexto, o Paul Thomas Anderson, con personajes que sirven como estudio psicológico de la naturaleza humana). Por eso, y muchas cosas más, Carlos Vermut es una voz única e indispensable para entender y amar el cine español contemporáneo.

 

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