Asitimos a la final del primer concurso de monólogos LGTBI y charlamos con uno de los presentadores, Albert Boira.

Cake el Funko

Este viernes se celebró la final del primer concurso LGTBI de monólogos en España en la sala Maravillas. Las precauciones que se tomaron para el espectáculo fueron muy rigurosas debido a los rebrotes que están volviendo a ver. Desde tomar la temperatura, limpiar las suelas de los zapatos e incluso usar las mascarillas durante el show. El espectáculo debe continuar.

Los presentadores de este concurso de monólogos lo han conducido Albert Boira y Libertad Montero, figuras icónicas de la comedia y del movimiento LGTBI, haciendo de este concurso una reivindicación a través del humor y su visibilización. Incluso tenían un audio al principio de todo recordando que es un espacio de comedia, no de ofensa y que si eres de alguna minoría, estás en tu casa.

En el concurso la música no faltaba. Desde el minuto cero, Albert Boira entraba con garra animando con un himno revindicativo adaptado por él. Libertad también nos dejaba con la boca abierta pisando fuerte en el escenario, demostrando su poderío con su voz cantando “Caradura”, compuesta por Pablo Martín para Rosa López o Yo no soy esa de “Mari Trini”

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Durante el show, tanto las canciones como el rifi rafe entre Libertad y Albert daban un tono canalla y alegre entre concursante y concursante. Las finalistas eran Karlina Fernández, Tif Myerr y Carles Cuevas, deslumbrando en sus actuaciones Las votaciones, entre canciones de Eurovisión, dieron como resultado a Carles Cuevas como ganador del concurso de monólogos con un fantástico stan up.

Carles Cuevas, ganador del concurso (fotografía de Cake el funko)
Carles Cuevas, ganador del concurso de monólogo (fotografía de Cake el funko)

La noche finalizó con todo el mundo, desde su sitio, cantando y bailando “A quién le importa”.

Charla con Albert Boira

Cake: ¿Cómo surgió la idea del concurso?

Albert: Nosotros abrimos el primer Comedy Club LGTB de España en el Intruso, aquí en Madrid. Hemos estado en el teatro Arlequín. Todo forma parte de una intención que tenemos nosotros de que haya stand up LGTB porque lo hay en Estados Unidos, funciona muy bien y creemos que es una forma de visibilizar de otra manera.

Entonces surgió la oportunidad con la Sala Maravillas. Para arrancar no sabían que hacer con las discotecas y me dijeron “Oye, ¿hacemos un concurso de monólogos?” Y me pareció una oportunidad de hora para ser el primer concurso de comedia LGTB. Que no ha podido reunir a mucha gente porque la sala es pequeña y los teníamos que separar. Pero para mi, que es un proyecto personal hacer comedia LGTB, me parece un avance extraordinario. Había un nivel buenísimo, cómicos muy buenos. Todo una comedia que no aflora, porque no hay un género. Y si conseguimos hacer comedia LGTB, muchas de las cosas que no entendemos de otros colectivos las entenderemos. Porque es la mezcla lo que buscamos.

Albert Boira (fotografía de Cake el funko)
Albert Boira (fotografía de Cake el funko)

Cake: ¿Por qué no se ha conseguido formar ese género?

Albert: Porque aún no había llegado la gente para hacerlo. Es muy curioso porque el mundo de los monólogos, es un mundo que durante mucho tiempo ha sido machista, en cuanto que los chistes hasta que la mujer ha empezado a coger su sitio y se ha bajado el listón del machirulo. Pero sigue habiendo una especie de homofobia no declarada. Son frecuentes comentarios o chistes de cómicos que aún no han llegado en darse cuenta que puede resultar ofensivo. Con la comedia LGTB, están viniendo cómicos heterosexuales que quieren probar texto sobre los gays para ver si realmente ofenden o no ofenden. En el Arlequín estábamos tres o cuatro cómicos LGTB y un cómico heterosexual, pero que es bajo y gordo y se siente de una minoría. Estamos intentando abrir el debate.

Cake: ¿Por qué en Estados Unidos tiene más recorrido LGTB que aquí en España?

Albert: En Estados Unidos nos llevan cuarenta años de diferencia haciendo stand up. Creo que esa es la ventaja. Igualmente, en Suramérica hay mucha comedia pero no tanto LGTB. En Estados Unidos, con cuatrocientos millones de habitantes, hay un potencial para todo. No creo que haya muchos países donde la comedia LGTB tenga un segmento. Si en España hemos sido uno de los primeros países en aprobar el matromonio homosexual, ¿por qué no dar este paso? No digo tanto de instaurar un género. Sino que la gente a fuerza de escuchar se va dando cuenta de que ya no hace falta señalar porque somos distintos, aquí la suerte es que todos somos distintos.

Cake: Más como una integración dentro de la comedia, ¿no?

Albert: Sí, vamos a hacer más locales LGTB. Pero no por montar una barrera, sino para decir “vengan aquí”. Que al final es en vez de hablar de tu suegra o tu novia, hablar de mis amantes hombres. Que es lo mismo, pero a través de la risa. El humor hace que bajen las barreras, es un nicho de unión. Entonces si nos reímos de las mismas cosas, lo normalizamos más que si exigimos respeto.

Libertad Montero (fotografía de Cake el funko)
Libertad Montero (fotografía de Cake el funko)

Cake: ¿Crees que hay homofobia a la hora de probar texto o montar un show?

Albert: Sí, yo no diría homofobia, pero sí la duda de empresarios si esto es comercial o no. Nosotros teníamos un espectáculo que se llamaba “Humor de transmisión sexual”. Hemos ido a teatros de Valencia, Barcelona…Más que homofobia, es que no existía iniciativas de comedia LGTB. Yo he hecho este tipo de humor toda la vida. Hay salas que se asustan o público que no se esperaba lo que has contado. Yo en mi humor siempre me he sentido libre, nunca me he censurado. Lo que sí me he encontrado es a cómicos que no sacan eso. Entonces no es homofobia sino que no está bastante visibilizado.

Cake: Entones, ¿qué hace falta para visibilzarlo más?

Albert: Pues de entrada hacer cosas como la que estamos haciendo. Para nosotros hacer un espectáculo de comedia LGTB con una dragqueen y una transexual en el teatro Arlequín de la Gran Vía, para nosotros es un exitazo. Este concurso es un exitazo. Los lunes se llena de narices en el Intruso.

Osea, es ir haciéndose hueco, creando modelos de negocio que tenga que ver con esto. Porque al final tiene que ser un negocio. Creo en la iniciativa privada, te da más libertad y no estás pendiente de la subvención o si te critican los de la subvención. O incluso si con tal subvención tienes que hacer esto o lo otro. Y a fuerza de más iniciativa lo vamos sacando más a la luz, porque es una vergüenza a día de hoy que sea un problema ser gay. Es una vergüenza que se te critique por ser gay. Entonces todas estas iniciativas son de cara a normalizar.