Las historias detrás de la realidad del colectivo trans

Lucía Martín Muñoz

Entendemos la realidad por lo que vemos en ella. Nuestra forma de actuar, de percibir nuestro alrededor, de hablar o sentir parte de lo que colectivamente categorizamos como realidad, o más bien en lo que nosotres consideramos que significa esa palabra. Sin embargo, si algo es invisible a nuestra vista, no existe ya que la individualidad y egocentrismo no nos permiten ver más allá de nuestras propias narices.

El mundo es mucho más que aquello que vemos en series, leemos en libros o nos enseñan en la escuela. La invisibilización de ciertos colectivos o la mala representación de los mismos en los medios, hacen que haya realidades en las sombras que acentúan la discriminación y la estigmatización de ciertos grupos de la sociedad.

El colectivo LGTB sigue luchando por sus derechos, pero esa batalla que teóricamente debía librarse en conjunto, parece que se ha olvidado de la T. Esa T que se unía en el centro de la capital hace apenas tres semanas para reivindicar los derechos que siempre les han sido arrebatados.

Este artículo está dedicado a contar las experiencias cotidianas que mujeres y hombres trans han sufrido por el mero hecho de ser trans.  

Vivencias completamente desconocidas para un imaginario colectivo marcado por la normatividad cisgénero.

La asociación de hombres transexuales, Transboys y TransGirlsCanarias ofrecieron su ayuda a través de experiencias reales de personas trans que quisieron participar y de las que se mantendrá el anonimato.  

Este artículo no pretende ser una mera lectura, sino una reflexión sobre el desconocimiento que tenemos acerca del colectivo trans. De su realidad que algunos desconocen y otros niegan.

Experiencias de chicos trans

Asociación de hombres transexuales: Transboys

Llevaba un tiempo quedando con una chica que me gustaba muchísimo y que, además, yo también parecía gustarle. Después de varias citas, noté que ella quería profundizar en nuestra relación y descubrir cómo era yo en la cama. Ella no sabía que yo era un chico trans. Un día, ella tomó la iniciativa en una cita que tuvimos en un bar; era de noche y habíamos bebido. Al finalizar la cita, ella quería algo más de aquel encuentro, pero al final, cada uno se fue a su casa.

Al llegar a la mía, me encontré que ella estaba montándome un buen pollo por WhatsApp, pidiéndome explicaciones, me decía que si no me gustaba ella, que si le estaba vacilando.. Yo tenía los ojos como platos y me di cuenta que, o le decía el verdadero motivo o se iba a liar una buena. Así que le conté, le dije que no era nada de lo que estaba imaginando y terminé diciéndole que era trans. Lo mejor es que ella no se lo creía y me dijo “Mira, con esos temas no se juega. Y que sepas que es una mierda de excusa para no acostarte conmigo”. Cuando le recalqué que era verdad, se hizo un silencio. Yo me dije: ya está, no quiere saber nada de mí. Al final se tranquilizó, seguimos conociéndonos y actualmente es mi novia.

En Canarias celebramos unas fiestas llamadas “Romerías”. Cuando hice la transición, me animé a salir de Romería, muy confiado llevé una prótesis para hacer pis de pie, pero sin haberla utilizado nunca antes. Cuando llegó el momento de hacer pis me moría de ganas pero aquello no salía. Uno se piensa que por tener pene ya puede ir y mear de pie sin problemas, pero nada más lejos de la realidad. Me sentía extraño y cohibido. Hacer pis de pie era una experiencia totalmente nueva para mí, y nada, que aquello no salía por mucho que me concentrara. Tuve que invadir una finca privada, arrimarme a un matojo, y acuclillarme, casi sentándome, para poder hacer pis. Tenía el temor de que alguien me descubriera, pero sintiéndome ya tan aliviado, me daba todo igual. 

En el control de un aeropuerto, me pitó el detector de metales. El guardia me cacheó y notó que en la altura del pecho tenía algo extraño, que no hacía más que tocar para ver qué era. Yo llevaba una faja para presionar el pecho y estar plano. Era como un corpiño que tenía unos enganches de metal y eso era lo que había pitado. Me puse muy nervioso, con miedo de que me hicieran desnudarme en un cuartucho o algo terrorífico. Así que le susurré al señor que yo era un chico trans y que llevaba una faja para presionar el pecho. El hombre me miró y se cohibió y apartó las manos, dejándome pasar sin revisarme más.

Recientemente comencé a trabajar en una oficina. Soy muy introvertido y hablo bastante poco con mis compañeras por pura vergüenza. Así que procuro centrarme en sacar el trabajo y ya.
Ellas parecen muy simpáticas y constantemente bromean y critican a los clientes especialmente malcriados. De vez en cuando interactuamos y a menudo me sacan una sonrisa con las bromas que se traen entre ellas.
Un día una de ellas, tras una llamada con un nuevo cliente, se levantó y vino a contarle muy emocionada a las chicas que trabajan cerca de mí, que el cliente era un hombre trans.

Como mi actitud siempre es más bien seria, no me costó mantener mi cara de póker habitual, fijar la mirada en el monitor y seguir trabajando como si no hubiera escuchado nada o no me interesase. Ellas hicieron unos pocos comentarios al respecto, una incluso lo buscó en redes sociales solo para verle y decir que era guapísimo.
Lo realmente divertido es que ni por un segundo se les pasa por la cabeza, que una persona de su entorno puede ser trans, y ellas pueden no saberlo.

Estuve a punto de llamar a la policía porque en Correos no querían dejarme recoger una carta que venía a nombre de mi deadname. Les enseñé la sentencia judicial donde salía que yo me había llamado de esa manera y que ahora pasaba a llamarme de otra. Querían, no sólo que les enseñara el anterior DNI (que ya había sido destruido por la propia policía) sino querían sacar copia de mi sentencia judicial, que es un documento privado y que, ellos como empresa semi-privada, no tienen potestad para custodiar. Al final, amenazando con la ley de protección de datos y con llamar a la policía, me dieron mi carta. Eso para que sepáis lo “transfriendly” que son en Correos, por muchas banderas LGTBI que se pongan.

Salir de fiesta es un problema para los chicos trans, porque siempre tenemos que encontrar soluciones imaginativas para ir a mear.En mi caso, me hice una prótesis STP (stand to pee) con una prótesis. Antes de entrar en la fiesta, estaba haciendo botellón con unos amigos, y me dieron ganas de ir al baño. Me arrimé a un rincón lejano del grupo, para hacer pis y me puse en posición, de pie y saqué el pene, agarrándome bien la boquilla. El desastre vino cuando no calculé la cantidad de pis y aquello se rebosó, empapándome todos los pantalones vaqueros y meándome todo encima. Sin embargo, esta no era la primera vez que me pasaba. Ya lo había previsto y me había vestido con ropa oscura para disimular la tela mojada. Aún así me pasé toda la noche con los pantalones meados.  

Estas experiencias van más allá de simples anécdotas. Transgirls Canarias nos informó a modo de desglose de los distintos ámbitos más discriminatorios hacia las mujeres trans.

La realidad de las mujeres trans

Logo de la Asociación de mujeres transexuales TransGirls

En el caso de la empleabilidad el 85% de las mujeres trans están en paro simplemente por el hecho de ser trans. Nos cuentan:a una chica le dijeron directamente que no valía para el puesto de trabajo pero si quería le pagaba 50€ y se iban a la trastienda. (Algo que les pasa mucho al dar por sentado gran parte de la sociedad qué las mujeres trans ejercen el trabajo sexual).

En el ámbito educativo nos explican que las chicas trans son las más maltratadas por los alumnos y los profesores “insultos, burlas, palizas”.

En el caso de violencia de género: La mayoría de mujeres trans que sufren violencia de género lo viven cuando son menores. El agresor sabe que ella ahora mismo no puede hacer un cambio total en su DNI y las leyes no la amparan como deberían. El 20 de noviembre, Día Internacional de la memoria trans, se convierte en un día negro para nuestra comunidad. El 99% de los asesinatos son a mujeres trans y muchas ni siquiera están en esas estadísticas anuales.

Por estos motivos es importante recalcar la importancia de aquellas asociaciones que ayudan a hacer este mundo uno más inclusivo donde todo el mundo tiene cabida y donde poco a poco se hacen pequeños avances en búsqueda de una sociedad más tolerante. Transboys es una asociación estatal de hombres transexuales que nació en forma de red de apoyo para “promover y mantener el bienestar y la calidad de la vida del colectivo trans. Especialmente chicos y hombres transexuales, y de contribuir a la formación integral y sensibilización de profesionales tanto del ámbito educativo, sanitario, social y laboral en temas relaciones con la transexualidad . También para servir como herramienta educativa para alumnos y alumnas de colegios, institutos y universidades públicas y privadas”. Cuentan con un magazine cultural transmasculina: Transboys.es.

TransgirlsCanarias, por su parte, es una asociación que se creó como un entorno seguro para mujeres trans y que lucha por los derechos del colectivo. Buscaron crear un entorno en el que no sean juzgadas, discriminadas y se sientan completamente libres.

Ahora más que nunca tenemos que escuchar y aprender para conocer mejor esa realidad de la que hablaba al principio. Es fundamental para frenar la discriminación que sigue golpeando duramente al colectivo trans en todos los ámbitos de la esfera pública. Esa realidad en la que hay mujeres con pene y hombres con vagina.