Analizamos la simbología del videoclip de ‘Universo’ de Blas Cantó, la canción que nunca llegó a Eurovisión por culpa del coronavirus.

Natalia Sánchez

De no haber sido por una pandemia mundial que irrumpió paralizando nuestras vidas y destrozando nuestros calendarios, el día 16 de mayo teníamos una cita con Eurovisión y Blas Cantó. El cantante ya ha confirmado que será el representante para el año que viene, eso sí, con canción nueva. Pero este año hubiera defendido ‘Universo’ en el escenario de Rotterdam. Un hecho histórico, pues ni las guerras ni conflictos han podido con el famoso festival europeo. Ahora, el cantante hace promoción del libro autobiográfico que ha escrito y que estará disponible el 9 de junio ‘Historia de una estrella sin nombre’. Y en medio de esta promoción, interpretará la canción ‘Hoy tengo ganas de ti’ en la semifinal de Operación Triunfo de mañana junto a una de las concursantes favoritas para ganar, Nia.

Sin duda, era una de las mejores candidaturas de los últimos años para España, y la puesta en escena, prometía. Y para no quedarnos con la espinita, hemos decidido analizar toda la simbología que esconde el videoclip de la canción, grabado en Canarias y dirigido por el director y coreógrafo Cristian Velasco.

La canción propone un tema muy interesante, pidiendo perdón al universo por todo aquello que callamos y no hacemos por miedo, es un grito de libertad a ser uno mismo cueste lo que cueste.

“Todo lo que escondo cuando tengo miedo
Se hace realidad dentro de este silencio
[…]Perdóname, perdóname
Uni, universo
Por apagar mi voz
Para evitar ser el culpable
De lo que soy
Perdóname…”

Las manos

El videoclip comienza con unas manos (elemento que será muy repetitivo y recurrente a lo largo del video) desnudas y cubiertas de purpurina que juegan a intentar a alcanzarse, pero sin llegar a tocarse, suspendidas. Como nosotros como humanos y el universo, fuerza del destino o, incluso, del creador. La imagen remite sin duda a las manos de ‘La creación de Adán’, uno de los frescos de Miguel Ángel en el techo de la Capilla Sixtina. Se trata de las manos más expresivas y conocidas de toda la historia de la pintura, separadas por una mínima distancia, supone una alegoría sugerente y poética de la creación del ser humano. También de nuestra búsqueda de la revelación divina, donde se juega con dos planos de la realidad: la divinidad, algo superior (el universo) y lo terrenal, el ser humano.

Fotograma extraído del videoclip Universo
Detalle de las manos La creación de Adán

Se buscan igual que nosotros buscamos las respuestas, el por qué de las cosas, su sentido, el qué pasará, el por qué pasó aquello y lo que no paso… En el videoclip, finalmente las manos consiguen llegar a encontrarse, ya que, al pedir perdón al universo, encuentra la paz que ansía, y se reconcilia con él y consigo mismo (nos anticipa ya lo que va a suceder).

Representación

La representación de las manos en el cine ha sido siempre muy recurrente y de fuerte carga simbólica. El duelo en El bueno, el feo y el malo no sería lo mismo sin las manos dudosas de los pistoleros. Tampoco la escena de la ducha de Psicosis, la mano de Marion Crane intentando aferrarse a la vida. O las yemas de los dedos rozando el trigo (emulando al hogar) de Russell Crowe en Gladiator.

Las manos tienen muchas connotaciones. De humildad al entregarnos a Dios o al Universo, de entrega, de piedad, de recogimiento, de entrega y de silencio. También de confianza, compromiso y hasta de destino (pues son las manos lo que intentan leer varias ciencias místicas).

El videocreador Lorpo ha hecho su propia selección de manos de cine en Hands of movies. Reúne 78 escenas que contienen la esencia de cada película, demostrando lo poderosas que son las manos como símbolo. Os lo dejamos a continuación:

La salida al ‘exterior’

Vemos al artista solo, rodeado de un espacio oscuro por el que se cuelan ráfagas de luz, donde una espesa bruma intenta no dejarle ver. Este espacio representa las dudas, que nos atrapan y nos aplican un filtro de atenuación, que no nos dejan ver con claridad, haciéndonos sentir solos en un lugar frío y oscuro, en mitad de la nada. La letra de la canción remarca este sentimiento:

“Todo lo que escondo cuando tengo miedo
Se hace realidad dentro de este silencio”

Los miedos le invaden tanto, que quisiera “desaparecer”, pero decide ser valiente y alza sus manos y la cabeza hacia arriba. La imagen sube, como si hubiera salido del abismo, de aquello que le atrapa, pidiéndole perdón al universo. Y el espacio en el que nos encontramos es el exterior, un exterior rocoso, que nos hace recordar la corteza lunar.

Como vemos, las manos siguen siendo importantes, y los planos contrapicados de ellas sobre la luz del sol y mirando al cielo subrayan esa importancia. Pide clemencia.

Los colores

Los colores también son importantes, hay un cambio notable del negro al beige y colores más claros y ocres (aunque siguen siendo tonos fríos, son más cálidos que en la primera escena) en el espacio interior, símbolo de su toma de consciencia y transformación.

Ahora, en lugar de estar solo, hay dos bailarines (simbolizando el cosmos) que parecen protegerlo, como si el universo lo abrazara, y danza a su alrededor, y los movimientos con las manos siguen repitiéndose, sobre todo en dirección al cielo.

Los ojos: hacia la conquista

Será hacia el cielo, escalando para superar sus miedos, justo después de que universo y artista se hayan mirado a los ojos, con decisión, para enfrentarse y conquistarlos, como si de otro planeta se tratara.

 

Frente a frente con los miedos

Será después de haber escalado, cuando se encuentra cara a cara con ellos, que le rodean. Estos miedos aparecen todos iguales, con una malla en la cara y un traje apocalíptico, aséptico, sin expresión, vacío, que contrasta con el vestuario del artista, original.

El compromiso

Llamativo es el anillo que aparece brevemente, pero siendo la única vez en la que las manos no aparecen desnudas, antes de enfrentarse a sus miedos, como símbolo de que ha adquirido el compromiso con el universo y consigo mismo de avanzar y mirarlos cara a cara.

La redención y renacimiento final en ‘Universo’

Los gestos hacia el cielo de clemencia y perdón no dejan de sucederse hacia el final de la canción, y sobre todo con las manos.

Finalmente, acaba llegando a la cima en mitad de la noche estrellada y despejada, el encuentro con el universo en paz. La reconciliación ha sido posible tras aceptar sus miedos y seguir avanzando, pese a que le rodeen y no desaparezcan, pues hay que aprender a vivir y a aceptarnos.

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