Andrés Iwasaki nos cuenta como Zulviem es para él un álbum que marca un antes y un después en su carrera.

Andrés Iwasaki, músico y humanista, se dio a conocer en La Voz España y ha consolidado una trayectoria propia con los EP Al margen del ojalá y Un cadáver exquisito. Ganador del Certamen de Cantautores de Elche 2024, presenta ahora Zulviem, su nuevo álbum, que llevará al directo en sus próximas fechas de concierto.
P: ¿Cómo estás viviendo este momento de lanzamientos y qué sensación te deja tu álbum?
R: “La verdad es que estoy muy contento y muy satisfecho. Sobre todo con el álbum, porque llevo trabajando en él muchísimo tiempo. De hecho, la primera canción empezó a componerse en 2020, así que ha sido un proceso largo hasta que por fin ha visto la luz. Ahora siento que estoy recogiendo los frutos de todo ese trabajo. Además, acabamos de arrancar la gira y lo hemos hecho muy fuerte, con el concierto en la sala Villano aquí en Madrid, que estuvo prácticamente llena. Estoy muy agradecido y con muchas ganas de ver cómo va evolucionando la gira por toda España a partir de ahora.”
P: Sobre tu tema Estoy aquí, ¿qué te gustaría que el público sintiera al escucharla por primera vez?
R: “Estoy aquí es un tema con un mensaje muy claro. Han existido muchísimas personas antes que nosotros y vendrán muchas generaciones después, pero ahora mismo quienes estamos vivos somos los que tenemos la oportunidad de hacer algo. Da igual la edad, el género o la procedencia: el mundo nos necesita porque están pasando cosas constantemente. Lo que me gustaría es que la gente se quede con esa idea, con que estar vivos y estar aquí es una oportunidad real para cambiar las cosas.”
P: ¿Cómo ha sido el proceso de composición de la canción?
R: “Ha sido un proceso muy lento. Empecé a trabajar en Estoy aquí en 2020 y fue bastante irregular: componía algunas estrofas, luego pasaban meses de sequía creativa en los que no sabía cómo continuar, y después volvía a retomarlo. Hasta que el tema estuvo terminado pasaron prácticamente dos años. Lo grabamos en 2023 y, de hecho, ni siquiera estaba todavía la última integrante de la banda, Violeta Salvador. Así que también se grabó a destiempo con respecto al resto de canciones del disco. Aun así, ahora lo miro todo con perspectiva y siento como si hubiera pasado ayer.”
P: ¿Cómo es tu relación con la banda y cómo os fuisteis juntando?
R: “La verdad es que la banda es espectacular. Yo me siento con una confianza enorme cuando estoy en el escenario con ellos. Los integrantes son Carlos Otero, al bajo y al contrabajo; Mauri Rigo en la percusión, que es argentino y ha traído el bombo legüero, un instrumento increíble que le da ese aire de chacarera tan especial al proyecto; y Violeta Salvador, que está al teclado y al acordeón. Y tengo que decirlo: el acordeón… yo no sabía que lo necesitaba hasta que lo escuché y pensé «esto tiene que estar en el proyecto, sí o sí». Las últimas incorporaciones han sido Sadail López y Alfonso Busero, que tienen sus proyectos personales, pero que en el último concierto en la sala Villanos nos acompañaron haciendo coros. Son músicos amigos, casi hermanos, y siento que ahora sí que la banda está completa. Nos hemos ido conociendo de formas muy distintas. A Sadail lo conocí en La Voz en 2019; a Carlos Otero y a Alfonso Busero los conocí en un encuentro de canción de autor en Toledo, y a través de ellos llegué a Mauri y a Violeta. Al final, con todos ellos me siento como en casa, y cuando me subo al escenario sé que no me voy a perder porque estoy con ellos.”
P: Has mencionado La Voz. Participaste en el programa hace unos años, ¿qué crees que ha cambiado en ti desde entonces?
R: “Creo que en 2019 yo estaba empezando de verdad y ni siquiera tenía muy claro qué significaba ser músico o subirme a un escenario. La Voz me dio, sobre todo, confianza: confianza en la música, en mis capacidades y en el poder que pueden tener mis canciones para llegar a otras personas. Desde entonces me subo al escenario con mucha más fe en lo que hago. Y, por supuesto, también me dio visibilidad y la posibilidad de grabar mi disco Alma Ceta Totalá, que salió adelante gracias a un crowdfunding. Sin la exposición de La Voz, sinceramente, creo que no habría conseguido completar ese crowdfunding ni grabar ese disco.”

P: ¿Quiénes dirías que son tus principales referentes musicales?
R: “Mis referentes han ido cambiando mucho con el tiempo. Al principio componía en inglés y en ese momento los Beatles, Regina Spektor o Newton Faulkner eran referentes absolutos para mí. Luego hubo un giro cuando empecé a escribir en español: escuchaba mucho a El Kanka, Muerdo, Rozalén, Mr. Kilombo o Silvana Estrada. Ahora mismo diría que estoy en un punto intermedio. Por un lado, he vuelto a escuchar mucha música en inglés: me encanta November Ultra, DJO, Chappell Roan… pero también estoy escuchando mucho a Carlos Ares. Además, tengo la suerte de tener un primo que trabaja en la industria musical, Jace, que hace rap y compone. Es peruano, pero vive en Buenos Aires, y me fijo mucho en los sonidos que incorpora a su música. También me influye Roy Borland. No sé, ahora mismo hay muchos impulsos musicales distintos conviviendo a la vez.”
P: A la hora de componer tus canciones, ¿con qué género te sientes más cómodo?
R: “Creo que, en el fondo, siempre me he movido dentro de la canción de autor y del folclore latinoamericano: la chacarera, la música de raíz… ese ha sido siempre mi punto de partida. Pero cada vez siento más que esos límites se están desdibujando. Me apetece explorar otros sonidos, acercarme a texturas diferentes, incluso a referencias más cercanas a Tame Impala o a la música electrónica. Me gusta pensar que lo próximo que componga tendrá un aire más indie, más electrónico, algo distinto a lo que he hecho hasta ahora.”
P: ¿Qué te ha aportado este nuevo álbum, tanto a nivel personal como creativo?
R: “Este álbum ha sido un verdadero reto para mí. Es la primera vez que hago un disco tan largo, con once canciones, y creo que todas dialogan mucho entre sí. Por primera vez he sentido que podía darles un empaque global que no había conseguido en trabajos anteriores. He cuidado especialmente la estética, las visuales y el concepto del lanzamiento. Todo el disco está vertebrado alrededor de la idea de los reflejos y los espejos, algo que se puede ver tanto en la forma de promocionarlo en redes como en el propio formato físico del disco, que es literalmente un espejo, elaborado con un cartón especial que refleja. El nombre, Zulviem, surge de una palabra que no existe, pero que acuñé al ver cómo una ola, al retirarse, dejaba durante unos segundos un espejo kilométrico en la orilla antes de desaparecer. Me interesaba hablar de ese instante, del presente, de algo enorme que se refleja y se esfuma en apenas un momento.”
P: Has comentado que acabas de empezar la gira. ¿Qué ciudades tienes confirmadas y por qué salas pasarás en los próximos meses?
R: “El 20 de febrero, que además coincide con el lanzamiento de Zurbien en todas las plataformas, estaré en Burgos, en la sala El Sótano. El 28 de febrero tocaré en Granada y el 16 de mayo en la sala La Polivalente, en Málaga. De momento estas son las fechas confirmadas, aunque estamos cerrando más conciertos. Eso sí, esta primera parte de la gira será en formato solitario, sin banda. Aun así, tengo muchísimas ganas y espero poder anunciar nuevas fechas en las próximas semanas.”
P: ¿Ya estás pensando en nuevos proyectos o en nuevas canciones que puedan llegar más adelante?
R: “Sí, ya tengo bastantes ideas empezadas, aunque muchas de ellas están todavía en grabaciones de móvil. Son temas que, de entrada, no se parecen demasiado a lo que he compuesto hasta ahora en cuanto a género. Aún necesito explorar mejor hacia dónde van a evolucionar, porque ni yo mismo lo tengo del todo claro. Es un proceso parecido a lo que ocurrió con Estoy aquí: empezó como una semilla y fue creciendo a lo largo de dos años. Creo que con estos temas puede pasar algo similar. En los próximos meses seguramente empezaré a tener una dirección más definida.”





























