Esta mierda me supera nos muestra un más allá dentro de la ciencia ficción y recaba en la importancia de la salud mental

Alba Blanco

Para Charles Forsman, hablar de la ansiedad adolescente es algo que ya tiene más que controlado. Creador de la novela gráfica que inspiró a la serie de Netflix, The End Of The Fucking World, nos muestra en Esta mierda me supera una reflexión acerca de la ansiedad y la importancia de tener una buena salud mental.

La historia parte de una premisa sencilla: Syd (Sophia Lillis) sufre episodios de estrés tras la muerte de su padre y una no muy buena relación con su madre y con su ambiente escolar. Hasta aquí todo entendible. Sin embargo, todo se complica cuando descubrimos que la protagonista tiene poderes telepáticos (cortesía de los productores de Stranger Things). Si a todo esto le añadimos el principio del primer capítulo, que comienza a modo de prólogo, con una Syd ensangrentada a lo Carrie, la tensión está asegurada desde el minuto uno.

Syd (Sophia Lillis) en el arranque de la serie

La serie, que cuenta con un reparto muy acertado, se desarrolla en siete episodios, de unos veinte minutos de duración aproximadamente, que permiten un buen maratón de visualizado. A esto le añadimos la gran conexión entre sus personajes, como la innegable entre Sophia Lillis y Wyatt Oleff (ambos trabajaron juntos en I.T).

Esta mierda me supera adentra al espectador en el universo de la ciencia ficción, pero desde una óptica algo caótica y compleja. La de la mente dañada de una joven adolescente que ha pasado por demasiados traumas. Su forma de sobrellevar las situaciones que se le aparecen (que no son pocas) dependen del daño que pueda causar con sus poderes. Algo que muestra que no solo ella tiene la capacidad de controlar sus nervios, sino que también los que le rodean tienen un importante papel.

Si eres fan de la ciencia ficción, edulcorada con dramas adolescentes, que trata temas importantes desde el más puro humor negro… Esta serie es para ti.