Disney nos presenta una gran serie de High School Musical que falla en la representación de la adolescencia y del colectivo LGTB.

Fernando Diego

Cuando la trilogía original de High School Musical se estrenó nadie pensó que llegaría a cosechar ni la mitad de la fama de la que hoy goza. Y mucho menos que más de una década después se llegase a realizar una serie con la saga como eje central. Pero este éxito no fue injustificado. Fue una de las primeras sagas de películas que centraba su acción en un grupo de adolescentes (interpretados por adolescentes, para variar) sin menospreciar sus problemas. Además ofrecía un producto entretenido y con buena música.

La serie, por otra parte, no ha conseguido ni la mitad del éxito que sus películas originales pero esto no significa que no haya llegado a estar al nivel de estas. De hecho me atrevería a decir que las ha superado, aunque todavía se podría haber hecho bastante mejor.

Una idea brillante bastante bien ejecutada

Para empezar, me parece brillante la idea principal en torno a la que gira el argumento. Esta consiste en que la profesora nueva de teatro del instituto donde se rodó HSM decide que el musical a realizar ese curso debe ser HSM. A partir de esta idea surgen diversas subtramas que siguen las vidas de los diferentes alumnos que participan en ese musical, centrándose en las de Ricky y Nini, los cuales interpretan a Troy y Gabriella. Esta idea principal hace que la serie parezca mucho más real ya que todos los personajes conocen HSM y son conscientes de su éxito. Además, la serie juega en varias ocasiones con los parecidos y las diferencias que tienen las películas originales con lo que está pasando. Como el hecho de que la mascota no sea el wildcat o que Sharpay en el musical de la serie es interpretado por un chico.

Otro punto brillante a destacar de la serie es la inclusión de entrevistas con los personajes en algunas escenas, lo cual le aporta aún más realismo. Este formato, aunque encaja en la trama, no es algo que innove mucho ya que ya se hizo muy conocido con series como The Office o Modern Family, las cuales usan bastante mejor esta manera de rodar.

Antes de continuar, si pulsas aquí puedes ver el trailer de la serie en caso de no haberla visto y juzgar tú mism@

La representación LGTB nunca ha sido el fuerte de Disney

Me gustaría mencionar el tema de la representación de diferentes tipos de relaciones humanas en esta serie. Aunque me gusta como se representan diferentes realidades como el divorcio, el nomadismo por trabajo o las relaciones tóxicas hay una cosa que no me termina de convencer: La representación LGTB.

Aunque esta serie sea de adolescentes y este dirigida a este público se sigue notando que esta hecha por Disney, una empresa caracterizada por su homofobia y su inclinación a ciertos sectores religiosos de la sociedad estadounidense. Debido a esto la representación LGBT es bastante escasa y censurable. (SPOILER). Solo hay dos casos de representación homosexual:

La historia de amor entre Carlos y Seb (coreógrafo y Sharpay respectivamente), la cual es bastante sutil, teniendo solo una trama importante en un episodio y no llegando a haber beso o cualquier interacción similar, cuando en el resto de parejas (heterosexuales, obviamente) sí hay. Y las madres de Nini, la chica protagonista. Este último caso de representación es tan sutil que me di cuenta de ello en el penúltimo episodio. En este la mejor amiga de Nini le indica que han venido sus madres a la función. Hasta ese momento solo había aparecido una de las madres y la abuela. Dando así la sensación por omisión de que es una madre soltera. Al ser tan sutiles, estas representaciones son facilmente censurables en paises que no tengan bien visto al colectivo. Además, la “representación” de esta serie se limita a sutilmente mostrar la “realidad” de dos letras del colectivo.

Seb y Carlos, una de las dos únicas parejas no normativas de la serie, abrazados.

Aunque también hay espacio para buena representación

Aun así, como he mencionado antes, sí que representan bien otro tipo de relaciones humanas. Como por ejemplo la relación de Nini y EJ, la cual comienza a ser bastante tóxica y finaliza inmediatamente, evitando así el vendernos los celos como algo bueno, una cosa bastante común en el mundo audiovisual adolescente. Esto es un aspecto muy positivo a destacar ya que aporta diversos valores necesarios al público objetivo de esta serie: los adolescentes

Disney, mantente haciendo cosas para niños

Y es que ese es el principal problema de Disney, que intenta apelar a un público que no es el suyo y que, por mucho que se esfuerce, no lo va a ser. A no ser claro que cambien drásticamente su manera de pensar, lo cual me extrañaría bastante.

Disney lleva años intentando hacer productos para adolescentes y nunca lo consigue. Siempre acaba resultando en productos sobre “adolescentes” poco fieles a la realidad del momento para niños que no saben como es la adolescencia porque no la han vivido. Generando esto falsas expectativas incapaces de ser cumplidas. Además, siempre que intentan representar la adolescencia tiran de estereotipos típicos de hace diez años, dando así una visión desfasada y para nada realista de la misma.

High School Musical mejorado pero fallando en algunos aspectos

En conclusión, me parece que la serie supera con creces la saga de películas original pero sigue estando a años luz de otras series de adolescentes como Glee o Skam. Además, esta serie es otro ejemplo más de que todavía le queda mucho trabajo por delante a Disney en su relación con el colectivo LGTB.

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