La semana pasada se estrenó en Netflix la segunda temporada de la serie de magia: La Orden.

Marcos Gracia

El jueves pasado nos levantamos entusiasmados con la nueva temporada de La Orden. Queríamos saber qué había pasado con la memoria de los Caballeros de San Cristóbal. Estábamos pendientes de la historia romántica entre Alyssa y Jack, o de los posibles romances de los personajes secundarios como Hamish o como Lilith.

Para aquellos que no hayan visto la primera temporada, antes de que abandonen esta crítica, voy a poner en situación. La Orden es una serie que sacó su primera temporada en 2019 de la mano de la plataforma de contenido Netflix. La serie nos relata la vida de una serie de personas que estudian en la Universidad de Belgrave cuando son elegidos por una orden secreta para que sean sus miembros.

El mayor secreto de esta orden no es otra cosa que la magia. Encontraremos en la serie un poco de la esencia de Teen Wolf, porque aparecen hombres y mujeres lobo y The Magicians. Esta primera temporada estará basada en la rivalidad entre La Orden de la Rosa Azul y los Caballeros de San Cristóbal.

Sin embargo, en esta segunda temporada encontramos mensajes mucho más críticos. Mensajes que van más allá de la intención de entretener. A parte de que vemos como sigue este romance entre Alyssa y Jack, vemos la aparición de nuevas comunidades. Observaremos ciertos romances nuevos como el de Hamish y Vera o el de Gabrielle y Randall pero, por desgracia, hay una historia de amor que nos hubiese gustado ver desarrollada. Aunque, sin duda, lo que cambiará la trama será la aparición de Praxis.

Lo que al principio parecía una vuelta a la misma trama que tenía la primera temporada toma un giro dramático con la desaparición de ¨Kilith¨ y con la aparición de esta nueva organización mágica. Con la aparición de Praxis la Orden comienza a temblar.

¿Qué es Praxis?

Esta nueva organización, aparentemente dirigida por el profesor de ética de Jack Morton, deseará revelar al mundo la magia. Esa magia elitista que las distintas organizaciones como la Orden de la Rosa Azul o los Hijos de Prometeo. Esta organización pretende revelarle al mundo la existencia de la magia y que este poder pueda ser utilizado por todo el mundo.

Por decirlo de algún modo, relacionándolo con el mundo de la cultura, se podría decir que Praxis pretende que la cultura pertenezca a todas las personas mientras que la Orden quiere conservar todo para la élite. El desarrollo de esta temporada puede llevarnos a pensar a lo que Mario Vargas Llosa relata en su libro La civilización del espectáculo. Por decirlo de algún modo, la serie define que si todo el mundo hiciese magia se crearía un apocalipsis mágico. Algo que se puede relacionar con lo que indica el escrito en su libro al indicar que la cultura se degrada si pertenece a todas las clases y que, supuestamente, debe pertenecer a la élite para que no pierda su valor.

Es evidente que, al relacionarlo con la novela de Vargas Llosa, nos adentramos en una temática de clasismo puro y duro. Por eso esta temporada apuntaba maneras antes de que se introdujese el factor del apocalipsis mágico.

¿Tan malo hubiese sido que Praxis hubiese expuesto la existencia de la magia al mundo? Es un error pensar que algo tan especial, ya sea magia o cultura, pertenezca únicamente a una pequeña parte de la sociedad. Es la información y el conocimiento lo que te proporciona poder sobre los demás.

Si esta serie mantiene un sistema de clases mágico, en el que la magia es el conocimiento y el poder sobre el resto de las personas, se podría estar haciendo una referencia directa al poder de la cultura y de las artes.

Ya no hablamos de la propia estructura clasista y elitista que existe dentro de la propia orden, si no que hablamos de un sistema de clases basado en unos conocimientos que no permiten dar a conocer. Esta magia, al contrario que en Harry Potter, se aprende. Cualquier persona puede aprender a hacer magia. Sin embargo, son las propias organizaciones las que se encargan de ser un instrumento de censura para que el poder y el orden establecido se mantenga.

Por tanto, aunque parezca que esta temporada es simplemente una lucha entre organizaciones, tiene un grandísimo trasfondo social. Se observa la lucha de clases oculta entre magia y romances.

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