No hubo defensa posible para detener al Leipzig mientras el Mainz perdió el encuentro

Yeray Sánchez

El RB Leipzig no dio opción a la sorpresa en su partido ante el Mainz. Desde el saque inicial se vio un conjunto visitante volcado en conseguir esos tres puntos que le mantuviese en la lucha por una plaza de copa de campeones para la próxima campaña.

Pese a que los primeros minutos fueron de tanteo, era el equipo grande quien llevaba la batuta del encuentro con un Mainz que intentaba acercarse al arco rival con jugadas rápidas.

Como era de esperar, el primer tanto del Leipzig no se demoró demasiado. Una jugada por banda derecha con un centro bajo que remató Werner buscando el segundo palo, inhabilitando cualquier acción del portero local.

Tras el gol, el Leipzig siguió apostando por jugadas ofensivas en lugar de dar un pasito atrás y aguantar el resultado.

El segundo gol vino de nuevo por la banda derecha, ésta vez con un centro colgado perfectamente a la cabeza de Poulsen, que sólo tuvo que empujarla.

Remate de Yussuf Poulsen para hacer el segundo del Leipzig. (Imagen de Movistar Liga de Campeones)

La zaga local se veía constantemente superada y tanto la defensa como el guardameta del equipo local, Müller, tuvieron que emplearse a fondo para que, por lo menos, el resultado no fuese a más. Precisamente Müller firmó una de las acciones del partido, atajando un balón abajo y pegado a la cepa del poste cortesía del atacante Timo Werner.

Tras 32 minutos, el Leipzig pudo haber puesto el tercero, una vez más a raíz de una internada por una banda derecha que zozobraba más y más con el paso de los minutos. En ésta ocasión, el centro, rematado por Poulsen, no llegó a buen puerto.

El tercero llegaría al poco después, una jugada a la contra culminada por Sabitzer tras un colosal paradón bajo la línea de Müller. Pese a la parada, no consiguió evitar el tercero de los visitantes.

El primer tiempo dejó una lectura clara, un Mainz sin armas ni cuartel para luchar contra un Leipzig que disparaba con toda la artillería.

El espejismo del Mainz

Parecía que la segunda parte cambiaba de rumbo, ya que el Mainz quiso tener la iniciativa ofensiva buscando, al menos, un gol. Pero fue un simple espejismo, ya que a los pocos minutos del inicio, el Leipzig hacía el cuarto en una jugada que combinaba a la perfección velocidad y toque. Un gol realmente bonito.

La superioridad del Leipzig era patente, pero se podía demostrar con un dato: el primer tiro a puerta del Mainz vino tras 53 minutos de partido. Un disparo que, además, no suponía ningún peligro para la puerta visitante.

El resultado tras una hora de partido se veía sorprendentemente corto debido a las innumerables ocasiones falladas por el Leipzig, muchas de ellas, realmente claras.

A los 63 minutos llegó la más clara del Mainz. Una internada por el costado y un centro que Barreiro remataba por encima del arco de Gulacsi.

Timo Werner acabó con un hat-trick tras una falta botada rápidamente poniendo el 0-5. Pese al triplete de goles, el punta bávaro pudo haber terminado el partido con cuatro o cinco goles.

Los últimos minutos fueron de un trámite absoluto, con un Mainz buscando un gol por una jugada de rebote antes que por una vía más combinativa, y con un Leipzig jugando con dos marchas menos y pensando en la próxima jornada.

Actuación arbitral

Markus Schmidt, el árbitro del partido Leipzig Mainz
El colegiado del encuentro, Markus Schmidt [Imagen de Movistar Liga de Campeones]

Empezó el partido con un ritmo de tarjetas elevado, amonestando todo contacto medianamente duro. Con el paso de los minutos y teniendo en cuenta la goleada del Leipzig, pasó a un plano mucho menos sancionador, enseñando únicamente una amarilla contra las cinco mostradas en la primera parte.

Anuló un gol al Leipzig correctamente por fuera de juego de Poulsen tras entorpecer la visión del arquero local.

Detalles pequeños como una discutible mano no pitada de un jugador del Mainz que provocó una ligera ocasión para los locales y una amarilla bastante rigurosa a Timo Werner.

La polémica pudo llegar tras una posible falta no pitada de Bruma, el cual ya guardaba una amarilla. El colegiado no indicó falta pese a la protestas de los jugadores de Leipzig, que reclamaban tanto la falta, como la expulsión del zaguero.