Las mujeres artistas llevan invisibilizadas toda la historia. Solo conocemos a las mujeres en cuadros y nunca firmados por ellas.

Sara Pardo

Las mujeres aparecemos siempre en los museos. Esto es así. Estamos expuestas para que el visitante nos observe. Sala por sala de la mayoría de pinacotecas. Solas, desnudas, posando, quietas. Al principio con vergüenza, la desnudez solo estaba bien vista si representaba una escena mitológica, después cuando se pintó a la mujer real llegó el escándalo. La Olympia de Manet que representa a una prostituta parisina fue rechazada de la exhibición por provocativa, más tarde llegaría del mismo autor Le déjeuner sur l’Herbe que muestra a una mujer desnuda en un entorno rural y acompañada de varones, otro imperdonable error que triunfó en el Salón des refusés (El salón de los rechazados).

Olympia de Manet, fotografía del Musée d’Orsay
Desayuno sobre la hierba de Manet, fotografía del Musée d’Orsay

Aparecemos en cuadros idealizadas, virginales e infantilizadas. Tendrá que pintar Goya La maja desnuda en el siglo XIV para que se vea por primera vez el vello púbico y aún así, L’origine du monde de Courbet sigue pareciendo una obra de mal gusto cuando es la realidad misma, el nacimiento del ser humano y como dice el título: el origen del mundo.

La maja desnuda de Goya, fotografía del Museo Nacional del Prado
El origen del mundo de Courbet, fotografía del Musée d’Orsay

Retratadas, esculpidas, talladas. Todo artista tenía su musa, desde la mitología griega con las nueve musas de las artes hasta la más famosa Gala, mujer de Dalí. El propio nombre de “museo” procede etimológicamente de “museion”, que era el nombre designado para el altar de las musas. Y no solo eso, sino que el arte de la pintura, según dejó escrito Plinio el Viejo en Historia Natural, se debe a una doncella de Corintio que dibujo a la luz de la vela el contorno de su amado que partía de la ciudad para recordarle a la vuelta. La primera mujer artista.

La actualidad retrógrada

Las mujeres siempre fueron una figura inspiradora y nunca una artista, no era el arte su lugar y fueron excluidas de él de manera tajante salvo excepciones. Ahora, pudientes de dar voz a mujeres artistas, seguimos sin hacerlo. El Museo del Prado tan solo cuenta con seis firmas de mujeres entre las 1627 obras. “Las mujeres conforman el 60% de estudiantes de Artes y Humanidades y, sin embargo, tan sólo el 13,7% de las obras que se exponen en galerías tienen firma femenina”, declara la artista visual Yolanda Domínguez para el Huffington Post.

Nacimiento de San Juan Buatista por Artemisia Gentileschi, fotografía del Museo Nacional del Prado

Los cambios son mínimos y ocurren lentamente, pero iniciativas como la exposición del Reina Sofía Feminismo. Una mirada feminista de las vanguardias que cuestiona y visibiliza el papel de la mujer en la Historia del arte o la Biblioteca de Mujeres que tiene como principales objetivos: “reunir la cultura y el saber que las mujeres hemos elaborado a lo largo de la Historia, especialmente la historia de las mujeres en España y visibilizar y testimoniar la aportación de las Mujeres a la sociedad, esa historia nunca contada y mantenida en el silencio.”

Sigamos creando, luchando por la visibilización y ocupando espacios que siempre nos pertenecieron.