Amalia Pont | Foto: Revista Picnic

En 2016 comenzó una de las batallas más inusuales en la historia del arte. Todo comenzó con el descubrimiento del Vantablack, un producto creado inicialmente con fines militares y que es capaz de absorber hasta el 99.96% de la luz. Esto convierte cualquier objeto que cubras con él en un auténtico agujero negro.

Esta descripción suena apetitosa para cualquier artista, y te abre todo un mundo de posibilidades a la hora de crear, pero es justo entonces cuando comienza el problema. Tras el descubrimiento del Vantablack el artista británico Anish Kapoor compró los derechos exclusivos del producto, haciendo de esta manera imposible para cualquier persona que no sea él mismo el comprar o usar el Vantablack.

Miles de artistas alrededor del mundo se sintieron ultrajados y tomaron las redes sociales para poder expresar sus preocupaciones y su enfado, sin embargo, como era de esperar, Kapoor no hizo ni caso a las quejas. Y hasta hoy día no se ha oído declaración por su parte.

Sin embargo la mejor respuesta a las egoístas acciones de Kapoor ha sido por parte de Stuart Semple, otro artista británico. Semple es conocido por sus obras coloridas y con referencias a la cultura popular. Debido a las tendencias coloridas de sus obras Semple ha estado los últimos quince años creando sus propios pigmentos para poder adecuarlos a sus necesidades.

Cuando Semple se enteró de las codiciosas acciones de Kapoor decidió crear su propio pigmento: “world’s pinkest pink”, el pigmento rosa más rosa del mundo, accesible para todo el mundo excepto para Anish Kapoor.

De hecho cuando compras cualquier producto de Stuart Semple tienes que firmar un contrato afirmando que: “usted no es Anish Kapoor, de ninguna manera está afiliado a Anish Kapoor, no está comprando este artículo en nombre de Anish Kapoor o un asociado de Anish Kapoor “

Pero la Galería Lisson, la representante londinense de Kapoor, infringió el acuerdo comprando el pigmento y dándoselo a Kapoor, quien luego subió una foto a Instagram que digamos que lo dice todo.

Desde entonces Semple no ha hecho más que crear pigmentos, los más “pigmentosos” del mundo, todos restringidos a Anish Kapoor, por supuesto.

Esta “guerra” es, en mi opinión una clara representación del mundo del arte en la actualidad, el cómo las grandes galerías y empresarios apoyan siempre a los mismos artistas que hacen aquello que saben que vende, sin que tenga ningún valor artístico o emocional y como los artistas emergentes tienen que apoyarse los unos a los otros y luchar en contra de los grandes empresarios que solo buscan gastar la calderilla que les sobra en un par de cuadros que colgar en su pasillo.