El colectivo LGTBI y su representación en el cine ha crecido desde unos estereotipos que dañan a la causa.

Mireya Santiago Notario

Los medios, y con ellos las historias que se representan tanto en la gran pantalla como en la pequeña pantalla, suponen un reflejo de la realidad que vivimos. Podríamos referirnos a la eterna teoría de la espiral del silencio, que un día la politóloga Elisabeth Noelle-Neumann redactó de manera certera en su libro con el mismo nombre. Donde se hace referencia a esa importancia que supone la representación en los medios, y cómo estos a su vez crean una especie de censura en cuanto a diversos temas. Uno de ellos, y sobre el que hoy vamos a hablar, es la representación del colectivo LGTBI.

Si nos trasladamos a las historias tanto en películas como en series, es cierto que se ha avanzado bastante en la representación de personas lesbianas, gays, transexuales, bisexuales y demás identidades pertenecientes al colectivo LGTBI. Sin embargo, siguen existiendo unos tópicos a la hora de su representación. Por no hablar de que dicha representación sigue siendo muy escasa en comparación con las miles de historias sobre personas heteras.

Repetición de tópicos

La RAE define tópico como un “Lugar común que la retórica antigua convirtió en fórmulas o clichés fijos y admitidos en esquemas formales o conceptuales de que se sirvieron los escritores con frecuencia”. A ello sumamos aquello de que los tópicos se crean desde la generalización, como si la personalidad de una chica lesbiana se repitiera constantemente y dentro de unos esquemas fijos en otras chicas lesbianas. Un ejemplo muy claro, lo vemos en el típico personaje gay que aparece continuamente en películas de comedia romántica.

Dentro del colectivo LGTBI, los chicos homosexuales son los que más cuota de pantalla completan en comparación con demás personas del colectivo. Pero sigue existiendo el personaje gay estereotipado y amanerado. La película ¿No es romántico?, que precisamente trata una crítica a todos esos clichés que existen en el mundo del cine, retrata a ese amigo gay de la protagonista (Donny) de una forma irónica. Con el objetivo de mostrar al público lo ridículo que tienen dichos estereotipos. Su personaje se basa básicamente en ser confidente de su amiga, poco sabemos de la vida de él además de que es gay.

“Dicho cliché nace de la asociación del varón homosexual con rasgos típicamente femeninos y de tinte machistas, pues estos personajes adoptarían un rango de inferioridad en cuanto al liderazgo y el poder físico y la virilidad. Así, tradicionalmente han estado asociados a profesiones como el baile, la peluquería o, sobre todo la moda y la costura.”

Elena Crimental para Caninomag.es
representación lgtbi
A la izquierda Donny, personaje gay de ¿No es romántico?. Fuente: CineBlog

Sexualización

Otro de los clichés más usados se trata de la típica chica lesbiana que, por el simple hecho de atraerle las mujeres, repite comportamientos misóginos asociados a los hombres. Un craso error que deja a la mujer lesbiana en un lugar horrible en cuanto al imaginario colectivo del cine, como si tu orientación sexual prefiniera tus comportamientos como persona. Este personaje suele representarse como una chica con pelo corto, con gestos que se han asociados históricamente a los hombres como la agresividad y comportamientos machistas en las relaciones con otras chicas. Sus amistades suelen ser todos hombres.

Además, las mujeres siempre han sido objeto de sexualización de los hombres. Y las chicas lesbianas no iban a ser menos. En la película La vida de Adele, a pesar de ser referencia en el mundo del cine lesbiano, se trata a la pareja de chicas de una forma sexualizada. Donde aparecen constantemente escenas de sexo representadas de manera sensual y poco real, casi parece que intentan agradar a una visión masculina.

Representación del colectivo LGTBI
Escena de sexo en La Vida de Adele.

Bisexualidad, los viciosos en la representación del colectivo LGTBI

Las personas bisexuales son a menudo representadas como muy activas sexualmente, lascivas e incluso viciosas. El personaje de Oberyn Martell en Juego de Tronos es un ejemplo de hombre bisexual que se presenta como hipersexual, haciendo orgías todos los días. Además, estas historias suelen acabar con el protagonista o la protagonista en una relación estable con alguien de su sexo contrario. Lo que representa la bisexualidad como una fase, algo donde el protagonista o la protagonista tiene que elegir si prefiere hombres o mujeres, como si ambos fueran incompatibles.

La representación de las personas trans se encuentra en una situación peor, ya que aparecen en una muy menor medida que las demás personas del colectivo. No hay apenas historias de personas trans en las pantallas. Mencionar además, que estos personajes muchas veces están representados por actores o actrices que no son trans. Esto no supone un problema, hasta que observamos la discriminación que existe en el mundo laboral hacia las personas trans. Entonces se hace obvio, y bajo mi perspectiva, que a la hora de crear personajes trans en la narrativa se haga bajo la contratación de personas trans. Ya que estas van a encontrar problemas a la hora de conseguir un puesto de trabajo. Un ejemplo que fue muy criticado por el colectivo LGTB, es el personaje que interpreta el actor Paco León en La Casa de las Flores.

Representación del colectivo LGTBI en La Casa de las Flores
A la izquierda el personaje trans de La Casa de las Flores. Fuente: Lanacion.com

Buena representación

Euphoria deja a un lado todos esos estereotipos anteriormente citados en la representación del colectivo LGTBI. Trata a sus personajes de manera humana, con una trasfondo y una historia más allá de su sexualidad o su género. La serie trata numerosos temas de la adolescencia como es el bullying, las drogas, el sexo o los trastornos mentales. La trama se centra en sus protagonistas Rue Bennett y Jules Vaughn, lesbiana y chica trans, se enlazan en una relación complicada. La historia se centra en los problemas de cada personaje y no se queda en la orientación de los personajes.

En Atípico, a Casey Gardner (hermana menor del protagonista) le empiezan a gustar las chicas. La serie refleja ese proceso mediante el cual la propia chica se da cuenta de su orientación sexual. Pocas historias reflejan dicho proceso por el que pasan algunas personas del colectivo. Sin embargo, esta serie lo retrata de una forma muy natural y en ningún momento llega a ser incómodo para la propia chica. Se capta siempre desde la inocencia y naturalidad con la que se enfrenta a ello el personaje de Casey.

La serie Hollywood es un ejemplo de la discriminación real que sufren las personas del colectivo LGTBI en su trabajo. Más concretamente, en la industria del cine. La historia se centra en varios personajes que intentan entrar en el Hollywood de los años 40 con el objetivo de cambiar las cosas desde dentro. Además de la homofobia también trata temas sociales como el racismo o el machismo.

“Darles un tratamiento frontal, responsable, libre de clichés y que no centre su aportación a la trama en arcos argumentales que giren única y exclusivamente en torno a su sexualidad —a no ser que las exigencias del guión así lo dictaminen—”.

Víctor López G. para Espinof.com
Representación del colectivo LGTBI en Euphoria
Jules y Rue en una escena de Euphoria.