De entre todas las celebridades que asistieron al Festival de cine de San Sebastián de este año, Mario Casas se lleva, sin duda, la palma al actor más esperado y reclamado por los fans. Es por eso que la película Adiós, el nuevo thriller de Paco Cabeza presentada en la gala RTVE del festival, era uno de los films más esperados por parte del público joven.

El director sevillano vuelve a su tierra después de mudarse durante unos años a los Estados Unidos para integrarse, de forma fructífera,  en la industria de ese país. En 2010 dirigió Carne de neón, la cual tuvo una buena acogida tanto nacional como internacional, y donde colaboraría por primera vez con Mario Casas. Nueve años después, Casas y la siempre maravillosa Natalia de Molina se unen a Paco Cabeza para protagonizar este thriller a la andaluza en el barrio de  3.000 Viviendas.

Adiós es una película oscura y atropellada, en la que el director abusa (entre otras cosas) de los planos ralentizados, las referencias a la cultura gitana o la iconografía religiosa y se olvida de indagar en lo más importante: la profundidad psicológica de los personajes.  A pesar de todo, uno de los méritos innegables de la película es su acierto a la hora de adentrarse en el barrio de las 3000 Viviendas (repleto de escenarios reales que recuerdan de forma muy desdibujada al cine quinqui de finales de los setenta) desde una perspectiva realista que en ningún momento estigmatiza a sus habitantes, sino que nos muestra cómo funciona ahí la vida. Además, la película consigue sumergir en determinados momentos al espectador en el duro mundo de los traficantes y los delincuentes sin escrúpulos. Todo bajo un halo de rabia y agresividad que permanecen latentes durante la mayor parte de la película.

Otro punto a favor de Adiós son sus personajes femeninos. La película se engrandece cuando la cámara se detiene frente los rostros de esas mujeres fuertes que deben enfrentarse a la adversidad, la pérdida, el dolor, las carencias y la familia.

Molina y Casas funcionan como joven pareja enamorada que ven truncada su felicidad con la muerte de su hija. Esta muerte generará una espiral de violencia brutal que servirá como invitación para entrar y entender los enfrentamientos entre los diferentes clanes, la corrupción policial y las consecuencias del tráfico y consumo de droga, la pobreza y la falta de oportunidades.

Adiós es, en definitiva, una película entretenida que a pesar de tener buenas intenciones, peca de intentar aglutinar demasiadas ideas sin acabar de desarrollar ninguna en profundidad.

Alba Pascual