Gossip Girl parece muy superficial, pero lo cierto es que tras la cubierta de purpurina se esconden profundos mensajes

Alba Blanco

Gossip Girl parece la típica serie superficial adolescente. Glamour, personajes jóvenes y atractivos millonarios, fiestas y romances imposibles. Pero lo cierto es que tras esa gran cubierta de purpurina, la serie esconde profundos mensajes en sus personajes y en sus tramas. Es una profundidad emocional cubierta de purpurina sí. Bastante de hecho. Pero no por ello está ausente de contenido.

En la película Come, reza, ama de Ryan Murphy hay una frase que creo que viene “al pelo” para el comienzo de este artículo, Tienes que aprender a elegir tus pensamientos tal como escoges la ropa cada día. En una frase así podríamos resumir lo que le sucede a los personajes de Gossip Girl. La serie, que fue estrenada en el año 2007 y finalizó en el año 2012, con un total de seis temporadas, nos cuenta la historia de varias familias millonarias del Upper East Side de Nueva York. Entre sus jóvenes protagonistas, podemos encontrar a actores como Blake Lively (Serena Van der Woodsen), Leighton Mester (Blair Waldorf), Penn Badgley (Dan Humphrey) o Ed Westwick (Chuck Bass). La serie, más allá de retratar la vida de estos jóvenes adinerados, de buena cuna, y con una vida aparentemente perfecta, no deja de tener momentos que nos sorprenden.

Relaciones amorosas inolvidables

Blair y Chuck en un fotograma de la serie

A pesar de que hay personajes que van dando vueltas como una veleta, en el terreno sentimental, hay otros que tienen una relación muy bien estructurada (desde el punto de vista del guion) y que resulta atractiva y coherente para el espectador. Como la relación entre Chuck y Blair, que más allá de sus problemas y juegos no dejan de ser una de las parejas de protagonistas más seguidas y atrayentes de la serie. Sus fuertes y a veces contradictorias personalidades, aunque bien puedan resultar caóticas para juntarles, resultan ser, cuando se les conoce más a fondo, muy similares. Lo que demuestra un hecho: muchas veces aquellas personas con las que más solemos chocar, son las que más se parecen a nosotros.

Algo similar podría suceder con la relación de Lily y Rufus. Pareja que se conoce desde la juventud y que, debido a los hijos, terminan rencontrándose. Su historia, que posee un fuerte background, hace que el espectador tenga la impresión constantemente de que se conozcan muy bien. Aunque no tengamos demasiados detalles de su historia pasada. Por lo tanto, tanto su historia de fondo como las personalidades de estas dos parejas están muy bien estudiados en la serie y tienen su por qué. Primer punto positivo para la serie.

Personajes con un fondo oscuro

Chuck, con su padre Bart Bass, en un fotograma de la serie

Saca al personaje malo su lado más humano, y se ganará el corazón del espectador para siempre. Gossip Girl tiene muchas medias tintas, muchas caras B. Quién parece la más fiel y la más honesta, luego termina decepcionándonos y al revés. Regreso de nuevo con Blair y Chuck. Y es que, uno de los personajes más complejos de la serie, es sin duda el personaje de Chuck Bass. Su complicada infancia y la ausencia de la figura paterna (que es quien cuida de él) hace que en el primer episodio, y en especial en la primera temporada, veamos a un Chuck muy mujeriego (bastante machista), con problemas con el alcohol y las drogas, y con una autosuficiencia y falta de escrúpulos importante. Algo similar sucede con el personaje de Blair, cuya inseguridad le lleva a querer dejar por debajo (literalmente) al resto para sentirse en el estatus jerárquico en el que quiere estar. Sin embargo, ambos resultan ser bastante más complejos de lo que proyectan exteriormente.

Muy pronto descubrimos cómo es el padre de Chuck, y entendemos muchas cosas. O los problemas alimenticios de Blair y las exigencias de su madre, una mujer ambiciosa, capaz de todo, hasta de dejar fuera de juego a su propia hija, para conseguir lo que quiere. Aunque es cierto que hasta ya entrada la segunda temporada, muchos de estos matices no terminan de verse, hay escenas llenas de verdad que permiten al espectador entender por qué cada personaje actúa como lo hace. Algo que hace de Gossip Girl, sin duda, una serie interesante desde el punto de vista dramático de sus personajes.

Tabúes adolescentes de suma importancia

Serena y Georgina Sparks

Otro aspecto muy interesante de la serie, es la cantidad de temas relacionados con la adolescencia que trata. Temas que, en muchos casos, resultan tabúes en la sociedad. En primer lugar, la serie habla, desde el primer episodio del suicidio. El cual vemos retratado en el personaje de Eric, el hermano pequeño de Serena. Tras un intento de suicidio, el joven está ingresado en una clínica para jóvenes con problemas. Aunque bien el tratamiento del tema sea muy superficial y no demasiado correcto, deja en bandeja un asunto serio e importante que por ese entonces, no se trababa demasiado en series adolescentes de este estilo. En especial americanas.

Asimismo, muestra el problema de los jóvenes con los excesos: alcohol, drogas y sexo. En concreto, en el oscuro pasado de Serena, cuyo descontrol le lleva a tener problemas muy serios e irreversibles. Asimismo, la serie deja un espacio para hablar de los trastornos alimenticios que sufren muchas chicas adolescentes. Y refleja esto en la figura de Blair, que sufre bulimia durante muchos años. A pesar de que, al igual que sucede con el retrato del suicidio, estos temas los achacan a la gran presión que estos jóvenes han tenido por parte de sus familias, lo cierto es que el reflejo de la enfermedad es medianamente correcto en la serie.

Clasismo, clichés y más clasismo

Jenny Humphrey en el instituto

El clasismo en la serie queda reflejado cuando Dan y su hermana Jenny (hijos de un antiguo músico y residentes en Brooklyn) van a un colegio (súper pijo y carísimo) con chicos y chicas del Upper East Side. La jerarquía social imperante en el centro y las obsesiones excesivas de Jenny por querer ser “una más en la colmena” son un ejemplo de cómo el clasismo y la esclavitud a la que Blair somete a sus “súbditas” confluyen. Sin embargo, esto no deja de tener matices, ya que tanto Dan como Jenny pertenecen a una clase media alta, y sus clichés en contra de los lujos del Upper East Side terminan sucumbiendo ante ellos.

La profecía de las redes sociales

Portada del blog de Gossip Girl

Y por supuesto cómo olvidarnos de la verdadera protagonista de la serie, Gossip Girl. Una supuesta “reina cotilla” anónima que todo lo ve y todo lo sabe, que se encarga de publicar todos los secretos y trapos sucios de los “pijos del Upper East Side”. En un momento (año 2007) en el que no existían redes sociales como Instagram, y en el que Twitter no tenía el uso ni el éxito actual, Gossip Girl nos muestra el preludio de las redes sociales. Un escaparate en el que nos mostramos al mundo y en el que todos y todas nos juzgan.