Este test ha favorecido la aparición de otras pruebas más rigurosas para analizar la presencia femenina en la industria

Lidia Domínguez

La falta de representación femenina en el cine sigue dando de qué hablar. Y es que, todavía existe una gran desigualdad de género en la industria. Esto lo demuestra el famoso test de Bechdel. Un test que apareció por primera vez en 1985, en la tira cómica ‘Unas lesbianas de cuidado’, de Alison Bechdel.

Este método permite evaluar si las películas o series cumplen con los requisitos mínimos para evitar la brecha de género.

Las tres condiciones que plantea este test son las siguientes: a) la película debe incluir al menos dos personajes femeninos (con nombre); b) estos deben compartir escena manteniendo una conversación entre sí; c) que dicha conversación no trate de hombres (incluyendo todo tipo de relación, no exclusivamente romántica).

Es sorprendente la cantidad de películas o series que a día de hoy no pasan el test de Bechdel. Aún así, este método se ha quedado un poco anticuado.

A lo largo de los años, han ido apareciendo otras pruebas que analizan de forma más precisa la presencia y la representación femenina en el cine. Estas tienen en cuenta requisitos más concretos, como los propios deseos de los personajes, la interseccionalidad racial o la participación de mujeres detrás de cámaras.

A continuación se proponen nueve test que también sirven para estudiar la representación de las mujeres en el mundo cinematográfico.

The Landau Test

Noga Landau (gionista) se centra en las acciones que no deberían darse en una película. Es decir, una película falla si un personaje protagonista femenino acaba muerto, si acaba embarazada o si su única finalidad es ocasionar problemas al protagonista masculino.

The Peirce Test

Propuesto por la guionista Kimberly Peirce. Este test sugiere la importancia de la profundidad de los personajes femeninos. Para ello, debe seguir varios criterios: tiene que haber al menos un personaje femenino (protagonista o antagonista) que tenga una historia propia, con sus deseos y necesidades. Además, la audiencia debe ser capaz de entender y empatizar con ella.

The DuVernay Test

Es el equivalente al test de Bechdel enfocado en la raza. En este caso, un personaje afroamericano (o un personaje de otra minoría), debe tener una vida plena, con sus propios deseos, en lugar de ser utilizado como personaje de fondo. Un ejemplo clásico que este test rechaza, es el estereotipo de la amiga negra de la protagonista blanca.

The Waithe Test

El test propuesto por Lena Waithe se centra en la representación de la mujer negra. La película debe incluir a un personaje femenino negro en una posición de poder y con una relación sentimental sana.

The Villarreal Test

Propuesto por la productora Lindsey Villarreal. Pide apartar los estereotipos femeninos clásicos, es decir, que las mujeres sean sexualizadas o despiadadas. Por lo que, para pasar dicho test se requieren cuatro criterios: que ella tenga una carrera con un puesto de autoridad o poder, ser madre, ser imprudente o tomar malas decisiones y elegir su propia identidad sexual.

The Ko Test

La guionista Naomi Ko defiende que en las películas debería haber como mínimo un personaje no-blanco, que se identifique como mujer. Además debe hablar al menos en cinco escenas y hablar inglés.

The Villalobos Test

Su fundadora, Ligiah Villalobos se centra en la representación de la comunidad latina. Este test señala que debe haber una protagonista latina, que hable inglés sin acento, con un puesto de responsabilidad, y no debe estar sexualizada.

The Rees Davies Test

Kate Rees Davies (productora y directora) no solo se centra en lo que se ve delante de la pantalla. Davies propone que en cada departamento se encuentre la presencia de al menos una o dos mujeres. Hay que destacar que los departamentos de maquillaje, vestuario o peluquería son los únicos donde siempre se encuentran más mujeres que hombres.

The White Test

Al igual que Davies, Jenn White (directora de fotografía) se focaliza en la paridad detrás de cámaras. Sin embargo, da un paso más. Plantea un test que solo aprueben aquellas películas cuyo número de jefas sea igualitario al número de jefes de departamento.