La saga de juegos de ordenador ‘Los Sims’ hace que nos evadamos de nuestras vidas llevando al mundo a diferentes teorías

Marcos Gracia

Hace ya veinte años, tras lo que parecía que iba a ser el fin del mundo por un holocausto nuclear, concretamente en el primer mes al ver que los ordenadores seguían funcionando con normalidad, vería la luz la saga más conocida y jugada de Electronic Arts: Los Sims.

Para aquellos que desconozcan este juego, se trata de una serie de videojuegos basada en una simulación y en la creación de sus personajes y vidas.

La clave de estos juegos, por los que han ganado gran popularidad, es la facilidad de escoger sin dificultad alguna lo que quieres llevar acabo.  Y ya, si contamos con los trucos, el juego se convierte en un paseo.

Sin embargo, ¿Por qué razón vemos la necesidad de jugar a este tipo de simulaciones? ¿Por qué deseamos jugar a ser un tipo de dios que controla la vida de seres ficticios en lugar de tomar las riendas de nuestra propia vida?

Sería sencillo responder a esta pregunta de una forma general y absurda. Sería aún más fácil acogerse a aquel mensaje que el liberalismo nos ha marcado a fuego en el ADN. ¨Si quieres, puedes¨ sería la respuesta indicada para desmarcarse de los problemas reales que provocan que nos evadamos en juegos como este. Que hacen que queramos ser otras personas, aunque sea durante un par de horas al día.

Sin embargo, nada es tan sencillo. Nos vemos arrastrados a este tipo de simulaciones, pues es la forma más sencilla de estar cerca de aquella vida que nos gustaría tener. Este sistema de esfuerzo y meritocracia nos ha llevado a pensar que somos cuanto trabajamos y que únicamente seremos felices cuanto más trabajemos. Más trabajo implica más dinero y, más dinero, significa más cosas.

Aunque sea evidente que ni el dinero ni las cosas materiales provocan la felicidad, nos topamos con la educación que nos han implementado desde que tenemos uso de razón. Aquella eterna contradicción que se nos ha hecho seguir como si fuésemos corderos que van directos al matadero. Sabemos que no nos dará la felicidad, pero es imposible llevar a cabo otro camino.

Es por este sistema, que nos produce la necesidad de vivir aquella vida que no somos capaces de tener en la realidad, en Los Sims. Además, este factor ha provocado que nazcan distintas teorías– y lo que podríamos llamar religiones- muy ligadas a lo que significa este juego.

Se podría decir que el universo Matrix se parece mucho a la concepción de Los Sims. Se han llegado a crear teorías de que vivimos en una simulación, un mundo encontrado entre las películas de ciencia ficción y estos juegos de simulación.  Realmente, existe gente que cree que vivimos en una simulación.

El éxito de estos juegos es tal que, después de más de veinte años, Electronic Arts ha sacado el adelanto de los Sims 5. Videojuego que tendremos al alcance de nuestro ratón pronto.