‘Benigno’: “La importancia del lugar donde vives es la que le has dado a donde vivían tus antepasados”.

Entrevista a David Baute, director del documental ‘Benigno’, que tendrá su estreno en la 71 edición de Seminci.

Ríos de lava recorren los bosques que cubren la ladera de una montaña. El más ancho desemboca en el mar, pero hay otros que se acercan peligrosamente, humeando, a un pequeño pueblo de casas blancas.

Más tarde, otro río, esta vez de agua, recorre una acequia hasta llegar a la tierra con la ayuda de una azada, regando los pequeños brotes de un huerto.

Benigno comienza así situándonos entre la vida y la muerte, el ser humano y la naturaleza. Imágenes de vidas pasadas y recortes de periódicos se entremezclan en un pasado indiferenciable, mientras vecinos y turistas pasean por las calles de Garachico ajenos a lo que sucedió siglos atrás y se representó en un lienzo de 1898: la peor erupción volcánica de la historia de Canarias, que resuena inevitablemente con la reciente erupción de La Palma en 2021.

Esos ríos de lava recorren la película de David Baute (Mariposas negras, ganadora del Goya a la mejor película de animación 2025) como algo inevitable, contrastando su violencia e impredecibilidad con la paz que transmiten las secuencias de los vecinos del pueblo y de Benigno.

Rodada íntegramente en el formato analógico súper 8, su director de fotografía Mauro Herce (Sirat) compone cada plano como un bodegón del día a día de Benigno, llenos de colores que se mezclan con el paisaje, viejas herramientas de labranza, cosechas y semillas recién recolectadas.

El carisma de Benigno, sus vecinas y animales, la belleza visual de las imágenes y la propuesta simbólica componen una fábula sobre el paso del tiempo, la memoria familiar y el arraigo que promete emocionar al público con su estreno europeo en la Semana Internacional de Cine de Valladolid en los próximos días.

Su director responde nuestras preguntas sobre el proceso de producción, la ilusión de estrenar junto a familia y amigos y sobre la magia de Benigno.

Imagen 1: Cartel 'Benigno'.
Cartel ‘Benigno’.
Benigno es un documental, pero hay muchos momentos oníricos y de realismo mágico. ¿Dónde está la línea entre realidad y ficción? ¿Cómo lo habéis abordado con Benigno y las vecinas de Garachico, tu tierra?

Hay un proceso que viene desde mi niñez, de conocer el espacio, a Benigno, los personajes, las costumbres… todo eso está interiorizado y está en la película de alguna manera. En la parte documental de la película, al estar filmada en 8mm hay una complicación extra que es que son bobinas de dos minutos y que además no puedes ver en ese momento lo que has filmado. Esto hacía que tuviéramos que preparar algo, algunas escenas. Pero todo es el universo de Benigno, todos los elementos que están ahí, todo lo que sucede tiene lugar en su día a día. Su cotidianidad marca la película porque es una persona que mantiene ese ritmo del día a día. Las escenas están fundamentadas en sus costumbres.

Desde ahí, nos parece que sigue siendo un retrato documental de Benigno, pero es verdad que hoy en día la frontera entre meter elementos o trabajar cinematográficamente un documental con su vinculación a nivel visual o artístico con la ficción está ahí y esta película juega a estar entre esos dos universos.

¿Cómo dio lugar Benigno a este proyecto?

Benigno es un familiar más o menos cercano que vive en el lugar donde mis padres, mis abuelos y yo nacimos, en el barrio de El Volcán, en una casa en la misma zona donde vivieron sus padres y sus abuelos. Realmente nunca he hecho retratos muy apegados a la familia y al entorno. No sé por qué, pero quería acercarme a ese mundo que viví de niño del hogar, las calles, el deambular de casa en casa como si todos fuéramos un mismo clan y que ahora se está perdiendo por la llegada del turismo y las viviendas ocasionales. Vi en esos vecinos y en ese lugar una forma de conservar cinematográficamente lo que había sido mi infancia y una etapa seguramente muy importante en la vida de ese barrio.

De ahí me fui acercando a Benigno poco a poco, grabando entrevistas largas con él que luego no están en la película pero que me servían para ver algo más. Así hasta un punto en que traté de convencerlo para generar este rodaje.

Creo que el resultado final transmite la casa, el lugar, el hogar como el espacio donde está todo nuestro pasado, todos nuestros momentos de vida, de nuestros padres y de nuestros abuelos. Esa tradición de seguir viviendo en casa de tus abuelos o de tus padres, un hogar donde en cada pared, cada puerta, cada lugar, hay algo de ese pasado al que estás conectado y que quizá ya no se estila tanto porque la gente se cambia de piso, hay quien puede adquirir una casa, quien no… Por eso la casa pasa a ser un personaje más. Esa era la propuesta, generar una filmación sobre ese lugar, sobre esas historias y sobre un mundo que quizá se esté perdiendo.

Esta película llega después de dirigir el largometraje de animación Mariposas negras, ¿hay algo que se mantiene de una película a otra?

Bueno, Mariposas Negras realmente era un documental que al final se convirtió en un documental de animación por cuestiones que tuvieron que ver con no poder filmar una parte importante de esa película. Si no, hubiera sido un documental, que es lo que normalmente trabajamos desde la productora y mi pasión. Pero es verdad que hay una conexión casi siempre en nuestros trabajos que tiene que ver con lo social, lo medioambiental, la sostenibilidad, la ecología.

Es verdad que Mariposas Negras era una película que hablaba más de la inmigración, pero lógicamente tiene una base en la tierra, en el lugar donde nacemos y en el lugar donde queremos seguir viviendo, que era lo que les pasaba a las tres personas que tuvieron que huir de su lugar en la película. En este caso Benigno no ha tenido que salir de su lugar, ha podido vivir toda la vida ahí.

Quizá esa es la conexión, seguir retratando esos espacios que son los que forman parte de tu vida y para muchas personas es muy importante. Para Benigno, sus padres, sus abuelos, sus sobrinos y posiblemente alguna generación más, la importancia del lugar donde vives es la importancia que le has dado al lugar donde vivían tus antepasados.

Fotograma de 'Benigno'.
Fotograma de ‘Benigno’.
La relación entre la erupción del siglo XVIII y la erupción de La Palma que tuvo lugar en 2021 es más que evidente. ¿Es un elemento únicamente metafórico o hay un trasfondo medioambiental, político o de memoria teniendo en cuenta tus trabajos anteriores?

Hay una conexión directa. El barrio donde filmamos se llama El Volcán. Esa era una zona de lava donde el pueblo se empezó a formar por los antepasados de Benigno hará unos doscientos o trescientos años. El volcán sigue en la cabeza de todos, sobre todo de las personas mayores que oyeron por esa oralidad de sus padres y sus abuelos el temor a que se vuelva a repetir una erupción.

De hecho, en Tenerife se habla mucho últimamente de que se va a producir en los próximos cincuenta años. Es algo con lo que convive la población del lugar y que de alguna manera a Benigno siempre le ha atormentado, que haya una nueva erupción y vuelva a perderse todo.

Queríamos mostrar esa parte que está tan unida a él, pero también desde un punto de vista metafórico en la creación de las cosas: el volcán hace resurgir de nuevo el hábitat, la vida… es capaz de acabar con todo, pero también de generar ese espacio donde vivir como es el barrio de El Volcán. Benigno está en este momento final de vida que es el que dialoga con el volcán. Es una persona a la que la naturaleza le apasiona, no solo su huerto y sus animales, también los bosques, el volcán, las plantas… lo vive intensamente y para nosotros era importante que estuviera también en la película.

En otras entrevistas has hablado del director de fotografía, Mauro Herce, y de cómo su trabajo aporta a la película una magia especial. ¿Formaba parte del proyecto desde el principio? ¿Tenías pensado tratar la imagen en fotoquímico y de esta manera desde un primer momento?

Mauro y yo ya nos conocíamos. Visitaba asiduamente estos fueros de la isla y de hecho estuvo viviendo por aquí un tiempo. Conocía a Benigno también, a Victoria y él tenía muchas ganas. De hecho, se incluyó en el proceso de guion en muchos momentos del diálogo y de la estructura de la película. Formó parte prácticamente desde el inicio.

Y bueno, no voy a descubrir nada nuevo de Mauro, pero trabajar con una cámara de súper 8 es muy complicado a nivel técnico y precisa de una cierta imaginación. Cuando filmas esta película, la mandas a un laboratorio y pasa un mes, ves cosas que a lo mejor no habías previsto, porque son películas analógicas en las que, si el negativo falla un poco por la emulsión, a veces se dan cosas que no deseas y que a veces sorprenden y son súper maravillosas.

Mauro tiene una mirada muy especial para trabajar la fotografía con luz natural, como ha sido filmada esta película en un 90-95%. Es complejo, pero le ha dado esa atmósfera que la película respira y que la hace dialogar con Benigno y con la historia. La parte visual es muy importante en esta película. El súper 8 históricamente ha sido un formato vinculado a las películas familiares, realizadas en un entorno más íntimo y que se relaciona con el hogar, la familia…

Queríamos jugar con todo esto para generar una atmósfera con una fotografía muy bella que creo que es la que tiene la película de Benigno.

Este fin de semana comienza el festival Seminci en su edición 71, donde ‘Benigno’ tiene su estreno europeo. ¿Qué expectativas tienes?

Estoy muy contento porque hemos convencido a Benigno de que se venga al estreno, porque al final está en los 90 años y ya le cuesta un poco salir de la casa. Él en principio no quería salir de viaje y hace años que no sale a ningún lado. Pero lo hemos convencido entre un grupo de amigos y amigas, de vecinos del barrio que también irán al estreno y eso me hace mucha ilusión y estoy muy contento.

Al final haces cine por los demás y esta película es muy participativa con él, con la gente del barrio y para mí es súper bonito que puedan acompañarnos en este proceso y que lo disfruten. Nunca sabes, porque no han visto nada de nada, pero esperamos que sí.

Y luego es verdad que Seminci te proporciona un espacio para este tipo de cine sobre todo un poco más autoral, independiente o reflexivo que está en esas fronteras cinematográficas entre documental y ficción. Seminci es el festival ideal para mí. La película ya tiene previstas otras proyecciones en España, en otros festivales, y a nivel europeo y en Latinoamérica también, así que nos espera un año de un circuito muy bonito por festivales y deseando que el resto del público en otros espacios pueda disfrutar de la película.

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