Alba Blanco

¿Os imagináis un mundo de elefantes en el que las elefantitas tienen que comer flores sin parar para así poder ser rosas? ¿Y si os dijéramos que los elefantitos varones están todo el día jugando? Resulta un poco injusto, ¿verdad?

En “Rosa Caramelo”, el cuento de Adela Turín y Nella Bosnia, esta realidad está al orden del día.

El libro cuenta la historia de una manda de elefantes y elefantas en la que unas y otros viven de manera separada y tienen actividades diferentes. Mientras los elefantes son grises, comen hierbas verdes y se duchan en el río, las elefantas están encerradas en un jardín vallado, comiendo unas flores que no les gustan porque saben mal y llevan zapatitos, baberos, cuellos y lazos también de color rosa para volverse más rosas. De entre todas las elefantas, destaca Margarita, una elefantita de color gris que por más que intenta comer las mismas flores que sus compañeras para volverse rosa no lo consigue. (Prensa, “Rosa caramelo”).

Sus dos escritoras, fundadoras de la Editorial “A favor de las niñas” que se creó en Italia en el año 1974, procuran revindicar y luchar por los derechos de las niñas empleando para ello la escritura, en este caso, una literatura infantil que habla de feminismo.

El cuento retrata el machismo y la imposición de ciertos cánones de belleza y de vida que las elefantitas (mujeres) tienen que soportar para poder cumplir su objetivo: ser bellas y conseguir un marido.

Las actitudes discriminatorias y machistas que refleja esta historia quedan criticadas bajo la piel de Margarita, su protagonista, que simboliza el poder de lucha y cambio que se necesita en la sociedad, y en especial, el de decisión.

El libro, que está ilustrado con grandes dibujos y colores muy pastel y vivos, es tan explícito como su mensaje.

Es necesario enseñar desde la literatura, en este caso además, desde la infantil, lo que supone el feminismo y la lucha por la igualdad en derechos entre hombres y mujeres.

“Rosa caramelo” es un cuento necesario para todos y todas: niños, adultos, ancianos. Pero algo, sin duda, esta claro: vaya a quien vaya dirigido este mensaje, cuanto antes empiece a ser escuchado, mejor.