Mientras los fans esperan una segunda temporada de Euphoria la plataforma HBO trae un especial que huye del frenesí para buscar lo filosófico

MIGUEL Á. RITE

Las rayadas no son eternas. Y por desgracia el episodio especial de Euphoria tampoco. ‘Euphoria’, esa serie que se estrenó en HBO el verano de 2019 y que a nadie dejó indiferente. Con una propuesta inicial algo salvaje, que desde un primer momento causó polémica por su contenido explicito, tanto sexual como de consumo de drogas, la serie protagonizada por actores como Zendaya, Hunter Schafer o Sydney Sweeney consiguió escandalizar y fascinar a partes iguales.

En esta ocasión, y como puente hacia la segunda temporada, su creador y director Sam Levinson ha creado dos episodios especiales. Estos se titulan Euphoria: Problems don´t last always, en España traducidos como ‘Las rayadas no son eternas’. Ambos, dedicados a dos de las protagonistas de la serie, nos ayudaran a saber que ha sido de ellas tras el final de la primera temporada. El primero, ya estrenado, trata sobre Rue Bennet (Zendaya) mientras que en el segundo tratará sobre Jules Vaughn (Hunter Schafer).

Jules y Rue, los personajes de Hunter Schaffer y Zendaya, serán las protagonistas de los dos episodios especiales.

Este primer especial, tan distinto a lo visto hasta ahora, no podría estar más relacionado con la esencia de la serie. Durante los 55 minutos que dura el episodio observamos un increíble dialogo entre la propia Rue y su padrino en Narcóticos Anónimos, Ali (Colman Domingo). En esta conversación logran entrar y desmenuzar la esencia de la serie. ‘Euphoria’, que en su forma más sensacionalista parece una serie sobre sexo, fiestas y dramas adolescentes, en realidad es una serie que trata sobre los males que afectan actualmente a gran parte de la juventud. Problemas que hasta hace relativamente poco no tenían apenas consideración. Las cuestiones de amor propio y autoestima. El desconocimiento de la identidad personal y sexual. La drogadicción como una enfermedad y otros problemas de salud mental que también están estigmatizados.

Una hora completa en la que ambos personajes, a través de un guion escrito con el corazón en la mano y unas actuaciones magistrales, conversan sobre lo que la drogadicción supone para alguien que sufre esta enfermedad.  La importancia de la introspección, la redención de uno mismo, las revoluciones, los misterios de la vida e incluso Dios. Con tacto pero sin pelos en la lengua. Dando constantemente vueltas a la moneda para ver ambas caras de todas estas cuestiones.

Es un especial que, incluso sin conocer la serie, tiene un valor filosófico y personal que no necesita de grandes sets ni efectos especiales de ningún tipo. Únicamente un escenario y dos personajes con mucho que decir.