El chándal es satanizado cuando en realidad debería ser el uniforme del proletario

Marcos Gracia

Cada día observamos que la disputa de la juventud- ya sean adolescentes o jóvenes- es si deberían portar chándal o ponerse unos vaqueros. Sin embargo, no somos capaces de entender lo que significa esta pregunta.

No es tan sencillo como definir los vaqueros alegando que es lo que uno debe vestir. Que la mayoría de ocasiones requieren que se lleven los pantalones adecuados y la camisa o el polo. Sin embargo, esto nos traslada a un concepto más significativo y con mayor alcance.

Hace mucho tiempo ya que los pantalones deportivos o chándal no se utilizan únicamente para el desarrollo de un ejercicio físico, si no que se ha trasladado al estilo de vida de las personas.

Antes de introducirnos en cuestiones sociales y disputas, debemos aceptar que sí. Que el chándal es mucho más cómodo que otros pantalones. Además, ese concepto de ¨solo uso chándal para hacer deporte¨ se ha convertido en algo banal y absurdo pues las personas utilizan además el chándal para estar en casa.

Adentrándonos en otras cuestiones, debemos reconocer la construcción social que se le ha creado al pantalón deportivo. Aunque no seamos realmente conscientes de las distinciones que llevamos a cabo, están realmente caladas en nuestra sociedad.

¨No pensarás salir en chándal¨, ¨arréglate¨, ¨vas siempre tirado¨, ¨ponte unos vaqueros¨, etc. Son oraciones que nos acompañan día a día a personas que decidimos no llevar pantalones que son más incómodos aunque están socialmente aceptados.

¿Por qué el chándal está mal visto?

Esta pregunta es muy sencilla. Todo se debe a la lucha de clases. Los vaqueros, las camisas, los polos, y todos los artículos considerados elegantes, son aquellos que están relacionados con la clase alta. Aquello que pertenece o aparenta ser de la clase alta, está bien visto. Sin embargo, el chándal, se le suele atribuir a la clase media o baja.

Haciendo un símil, podríamos identificar al pantalón de deporte como el proletariado. A los vaqueros como la burguesía. Aquellos que detestan portar pantalones deportivos y critican a quienes los llevan puede ser relacionado con dos conceptos de Marx. El obrero alienado o el burgués enfurecido. También interpretados como el vaquero alienado o chándal alienado y el chándal con conciencia de clase. Además, aparece la figura de la sociedad dirigida por las marcas.

Al final, el propio estilo de vestir se llega a relacionar con la propia existencia de un sistema de clases injusto y arcaico. En el que el pobre/obrero/chándal siempre será mal visto de cara al explotador/el burgués/ el vaquero. Al final, los vaqueros serán utilizados para el ocio y para salvaguardar una vida cómoda que no requiera esfuerzos físicos. Por el contrario, el chándal se utiliza para actividades de esfuerzo físico. Actividades que la clase alta no va a desarrollar nunca como, por ejemplo, cargar con sacos de 15 kg, estar en una obra o subir andamios.

Sin embargo, en estos últimos años se está observando como el propio mundo de la moda está lanzando ropa de deporte dedicada a la élite. Es decir, ropa deportiva para que la gente con dinero vista como la clase obrera. Este estilo – Raxet ­- nace en España con cantantes como BadGyal o C Tangana. ¿Debe la burguesía tener la capacidad de apropiarse del chándal? ¿Por qué debe el proletariado permitir que sigan cogiendo todo aquello que les interesa? ¿Por qué han llegado a criminalizar al llamado ¨cani¨, a sexualizar a la ¨choni¨ y a expropiar el estilo que los define como clase? Como dirían Karl Marx y Friederich Engels… Chándales de todos los países, uníos.